Introducción general

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Las elecciones presidenciales y congresuales del 5 de julio de 2020 marcaron un nuevo capítulo en la historia política dominicana. Aquellos comicios pusieron fin a 16 años ininterrumpidos de gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana, entre 2004 y 2020, y llevaron al poder al Partido Revolucionario Moderno, con Luis Abinader a la cabeza.

Aquel cambio no significó solamente el relevo de un partido por otro en la conducción del Estado. Abrió una nueva etapa de recomposición de las fuerzas políticas, económicas y sociales del país: un PRM que llegaba por primera vez al poder; un PLD que pasaba de partido gobernante a la oposición; y Leonel Fernández que, separado de su antigua organización, irrumpía en el escenario con una nueva fuerza política, la Fuerza del Pueblo.

Los acontecimientos posteriores han continuado transformando aquel escenario y confirmando que la política, como la historia misma, nunca permanece inmóvil.

Quizás por eso este sea un buen momento para volver la mirada hacia atrás.

Coronel Tomás Fernández Domínguez, Juan Bosch y el Padre Sicard

Para comprender la República Dominicana de hoy, sus partidos, sus instituciones, sus fortalezas y también muchas de sus contradicciones, debemos preguntarnos de dónde venimos y cómo se fue construyendo nuestra democracia.

Y para hacerlo, proponemos regresar a uno de los grandes puntos de partida de nuestra historia contemporánea: la muerte de Rafael Leónidas Trujillo, el 30 de mayo de 1961.

La historia no es solamente aquello que ocurrió ayer. Es también una manera de comprender lo que somos hoy y, quizás, de mirar con mayor claridad hacia dónde vamos.

La República Dominicana que conocemos en nuestros días no surgió de repente. Es el resultado de luchas, esperanzas, errores, sacrificios, avances y retrocesos que han ido moldeando nuestra vida política, económica y social.

Con esta serie de entregas queremos recorrer una etapa fundamental de nuestra historia contemporánea, tomando como punto de partida la muerte de Rafael Leónidas Trujillo, el 30 de mayo de 1961.

Aquel acontecimiento puso fin físicamente a una dictadura de más de treinta años, pero no hizo desaparecer de un día para otro las estructuras, los temores, los intereses y las formas de ejercer el poder que el régimen había dejado profundamente arraigados en la sociedad dominicana.

La muerte del dictador abrió las puertas a una época convulsa y decisiva.

El país tuvo que aprender nuevamente a hablar de libertad, organizar partidos políticos, expresar públicamente sus ideas y participar en unas elecciones verdaderamente competitivas. Regresaron dirigentes del exilio, surgieron nuevas fuerzas sociales y políticas y comenzó una intensa lucha por definir qué tipo de nación habría de construirse después de Trujillo.

En ese camino encontramos acontecimientos que marcaron para siempre nuestra historia: la difícil transición de 1961, las primeras elecciones democráticas después de la dictadura, el breve gobierno constitucional de Juan Bosch, el golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963, el Triunvirato, la insurrección constitucionalista y la Guerra de Abril de 1965.

Pero nuestro recorrido no terminará ahí.
Continuaremos siguiendo los acontecimientos, los gobiernos, las crisis, los cambios sociales y políticos y las transformaciones que, a lo largo de las décadas, fueron dando forma a la República Dominicana que conocemos hoy.

Nuestra intención no será solamente contar fechas y acontecimientos.
Queremos acercarnos también a los hombres y mujeres que vivieron aquellos tiempos, comprender sus circunstancias, sus ideas y sus contradicciones, así como las fuerzas nacionales e internacionales que influyeron sobre el destino dominicano.

Para esta primera etapa tendremos como uno de nuestros principales referentes el libro de Juan Bosch, Crisis de la democracia de América en la República Dominicana, escrito después del derrocamiento de su gobierno en 1963.

Bosch fue protagonista de aquellos acontecimientos y, al mismo tiempo, uno de sus grandes intérpretes. Su mirada será para nosotros un importante hilo conductor, pero no el único.

La acompañaremos con otras fuentes históricas, documentos y testimonios que nos permitan ampliar la perspectiva y acercarnos, con el mayor equilibrio posible, a un período complejo de nuestra historia.

No pretendemos escribir una historia definitiva.
La historia nunca termina de escribirse.

Cada generación vuelve sobre ella, formula nuevas preguntas y encuentra nuevas maneras de comprender el pasado.

Nuestro propósito es más sencillo: acercar esa historia al lector común, contarla en un lenguaje llano y comprensible y, sobre todo, despertar el interés por conocer de dónde venimos.

Alguien dijo alguna vez que quien no sabe de dónde viene difícilmente puede comprender hacia dónde va.

Quizás ahí radique una de las razones más profundas para volver sobre nuestra historia. No para quedarnos atrapados en el pasado.
Tampoco para reabrir viejas heridas ni juzgar aquellos acontecimientos solamente con los ojos del presente.
Volvemos a ella para comprender. Porque conocer nuestra historia es también una manera de conocernos como pueblo. Y conocerla, con sus luces y sus sombras, es una forma de amar y defender la patria.

Un recorrido por entregas

Por la amplitud del tema, esta historia será presentada en varias entregas, organizadas bajo la modalidad de cuadernos de historia contemporánea.

Serán textos relativamente breves, escritos en un lenguaje llano y cercano, para que podamos avanzar paso a paso sin abrumar al lector con largas exposiciones.

Cada cuaderno abordará un momento determinado de nuestra historia y procurará enlazarse con el siguiente, formando poco a poco un recorrido que nos llevará desde aquel decisivo año de 1961 hasta etapas más recientes de nuestra vida nacional.

No tendremos prisa. La historia merece ser caminada con calma.
En ocasiones nos detendremos en un acontecimiento, en un personaje o en una circunstancia aparentemente pequeña que pueda ayudarnos a comprender mejor el curso de los grandes acontecimientos.

Porque la historia de una nación no está hecha solamente por presidentes, generales y grandes dirigentes. También la construyen los pueblos. La construye la gente común. Los hombres y mujeres que trabajan, luchan, sueñan, sufren y esperan.

Con ese espíritu comenzamos este recorrido. Y lo haremos desde una de las noches más decisivas del siglo XX dominicano.

La noche del 30 de mayo de 1961.
Trujillo había muerto.

Después de treinta y un años de dictadura, una pregunta debió recorrer silenciosamente los hogares, los cuarteles, las calles y los campos dominicanos:

¿Y ahora qué sería de la República Dominicana?

A partir de esa pregunta comienza nuestra historia.

Próxima entrega

Cuaderno núm. 1

Después de Trujillo: un país entre el miedo y la esperanza

Domingo Núñez