Los teléfonos inteligentes están destrozando familias: un estudio ha revelado que estos dispositivos se están convirtiendo en una «barrera» entre padres e hijos.
Fronteras: Los psicólogos han descubierto que el uso de teléfonos inteligentes por parte de los padres puede traumatizar a sus hijos.
Oksana NARALENKOVA
Cuando mamá o papá vive con la cabeza metida en su teléfono inteligente, los niños lo sufren mucho.
Estamos acostumbrados a pensar en los dispositivos electrónicos, especialmente en los teléfonos móviles, como la pesadilla de la generación más joven. Son adictivos, dificultan las interacciones sociales e interfieren con el aprendizaje, entre otras cosas. Pero esto también funciona a la inversa: según las investigaciones, los teléfonos inteligentes se han convertido recientemente en el principal competidor de los niños por la atención de sus padres. Y esto conlleva directamente dificultades en las relaciones en la edad adulta.
Un nuevo estudio realizado por psicólogos estadounidenses especializados en salud mental digital ha revelado que cuando un padre o una madre pasa toda su vida pegado/a a su teléfono inteligente, los hijos lo experimentan de forma muy dolorosa. Se sienten rechazados. Y las consecuencias para la vida adulta pueden ser graves, incluyendo la incapacidad de construir relaciones armoniosas, cercanas y de confianza con los demás.
Los psicólogos han estudiado el impacto de dos tendencias modernas en padres y adolescentes: las «tecnoconferencias» —la intrusión de la tecnología en la comunicación— y el «phubbing» —el hábito de distraerse con el teléfono durante una conversación—.
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