Tomado de Cubadebate

La frase “que tu alimento sea tu medicina” es atribuida a Hipócrates, quien es reconocido como el Padre de la Medicina. Sin embargo, no siempre este consejo es tomado en cuenta en un mundo donde las comidas rápidas y los alimentos chatarra suelen presentarse como una mejor o, al menos, primera opción. Muchas veces no comemos sanamente y otras tantas quizás no buscamos en la alimentación una ayuda para proteger o recuperar la salud.
Se dice que somos lo que comemos y, siguiendo esta línea de pensamiento, podemos con nuestra dieta contribuir a que nuestra vida sea más sana. Haciendo honor al valor de los alimentos, y por supuesto, ligando esto con las bondades terapéuticas de determinadas especies vegetales, a continuación se resumen las potencialidades de tres especies que forman parte de nuestras ensaladas y cuyo empleo representa indiscutibles beneficios para la salud.
Berro o berro de agua (Nasturtium officinale): Las hojas de esta planta contienen vitaminas A, B1, B2, B5, B6, C, E y K; pero también minerales como calcio, hierro, iodo, magnesio, manganeso y fósforo, entre otros componentes. Además, es importante señalar que constituye una fuente de ácidos grasos omega-3, lo cual incrementa su valor nutricional. Se consumen fundamentalmente sus hojas crudas en ensaladas, aunque se pueden emplear en la elaboración de otros platos y algunos preparados caseros para cuidar la salud.
Incorporar el berro a nuestra dieta se dice que reporta beneficios ya que actúa como estimulante, siendo indicado en enfermedades carenciales del tipo de las deficiencias de vitaminas y la anemia. Sobre todo, tiene un uso bien documentado como antiescorbútico a partir de su aporte en vitamina C, que es de aproximadamente 43 miligramos cada 100 gramos. Otras propiedades del berro son sus efectos antioxidantes, diuréticos, expectorantes y digestivos. Suele advertirse que el consumo de cantidades excesivas de la planta puede provocar irritación gástrica y urinaria.
Lechuga (Lactuca sativa): La lechuga es una verdura de hoja, famosa por ser la base de las ensaladas. Existen varios tipos de lechuga y en todos los casos sus beneficios para la salud se asocian principalmente a su contenido vitamínico. Destaca por su aporte de vitamina A, B1, B2, B3, B9, C, E y K; además de calcio, fósforo, hierro y potasio; fibra, folatos y aminoácidos.
Las hojas exteriores más verdes son las que tienen mayor contenido en vitamina C y hierro. Como es una fuente de suministro de vitamina A, que desempeña un papel importante en la salud ocular, se plantea que puede contribuir a la reducción del riesgo de cataratas y a prevenir la degeneración macular. Por su aporte de vitamina K, calcio y fósforo, se considera que ayuda a fortalecer los huesos y también puede reducir el riesgo de fracturas. Además, hay que tener en cuenta que por su alto contenido de agua y su bajo aporte calórico, la lechuga muchas veces se incorpora a las dietas para controlar el peso corporal.
Col (Brassica oleracea): La col es también una planta comestible muy bien valorada. Específicamente su variedad capitata, cuyas hojas lisas forman un característico cogollo compacto, es la más conocida entre nosotros. Se utiliza como parte de la dieta en diferentes culturas, pero también con las hojas de esta planta se elaboran jugos, infusiones, decocciones o purés, entre otros preparados. La col contiene en menor cantidad vitaminas del complejo B, incluyendo B1, B2, B3, B5 y B6; pero su aporte de vitaminas C y K es mayor. Además, contiene calcio, hierro, magnesio, manganeso, fósforo, potasio, sodio y zinc.
El consumo de esta planta se relaciona con beneficios para el sistema digestivo, el sistema nervioso, al igual que para la salud de huesos y músculos. Además, tiene una reconocida actividad antioxidante y se considera que también mejora la respuesta inmunológica.
Generalmente el consumo de estos vegetales en forma de ensaladas como parte de una dieta equilibrada es recomendado tanto para mujeres embarazadas o que lactan, al igual que para los niños. Siempre es importante garantizar la inocuidad de los alimentos y por ello todos estos vegetales deben lavarse bien, utilizando agua clorada. Hay que tener en cuenta que en no pocas ocasiones pueden estar potencialmente contaminados y transmitir enfermedades.
El berro se suele relacionar con la fascioliasis, ocasionada por el parásito Fasciola hepática o duela del hígado, y las otras dos especies generalmente se asocian a la contaminación con Escherichia coli, proveniente de los animales de granja en el entorno de cultivo.
Sirvan estos tres ejemplos para ilustrar que una misma planta puede ser alimento y medicina. Como parte de nuestra dieta aportan beneficios indiscutibles para el cuidado de nuestra salud… ¡desde lo natural!
Médico especialista en Medicina Natural y Tradicional, jefe del departamento y del grupo nacional de la especialidad del Ministerio de Salud Pública.
