Hay fotografías que cuentan mucho más de lo que aparece a simple vista.
La fotografía fue construida precisamente para transmitir un mensaje simbólico

Hay fotografías que cuentan mucho más de lo que aparece a simple vista.
Esta, tomada durante la Cumbre de los BRICS celebrada recientemente en Nueva Delhi, India, podría ser una de ellas.
Tres de los dirigentes más influyentes del mundo aparecen con pequeñas regaderas en las manos, echando agua sobre árboles recién plantados. Detrás, en grandes letras, se lee: BRICS 2026.
No están allí solamente para sembrar árboles.
Están sembrando un símbolo.
La ceremonia formó parte de las actividades de la 18.ª Cumbre de los BRICS. No participaron únicamente estos tres dirigentes; otros representantes de los países miembros hicieron lo mismo. Se plantaron árboles de banyán, una especie profundamente vinculada a la cultura india.
El mensaje parece sencillo: un árbol necesita raíces, tiempo, cuidado y paciencia para crecer. Una organización de países también.
Y probablemente por eso la imagen adquiere tanta fuerza.
Los BRICS comenzaron hace dos décadas como una asociación mucho más pequeña y hoy reúnen a países con culturas, sistemas políticos, intereses económicos y posiciones internacionales muy diferentes. La propia ceremonia coincidió con la conmemoración de esos veinte años de recorrido.
Pero hay otra lectura.
En el centro de la fotografía aparecen tres grandes potencias: Rusia, India y China. Entre ellas existen diferencias y también intereses comunes. China e India, por ejemplo, han tenido históricamente tensiones fronterizas y rivalidades regionales. Rusia mantiene, por su parte, relaciones estrechas con ambas.
Sin embargo, allí están los tres, sembrando.
En política internacional los símbolos cuentan.
Mientras buena parte del mundo vive guerras, enfrentamientos comerciales, sanciones y una creciente competencia entre las grandes potencias, los BRICS intentan proyectar otra imagen: países distintos que quieren aumentar su cooperación y tener mayor peso en las decisiones económicas y políticas mundiales. La cumbre de Nueva Delhi se desarrolló precisamente en medio de fuertes tensiones internacionales y con importantes diferencias entre algunos de sus propios integrantes. Reuters
Por eso quizás la mejor manera de leer esta fotografía sea mirar primero hacia abajo.
Las raíces.
Un árbol puede extender sus ramas en muchas direcciones, pero necesita raíces para mantenerse en pie.
Ese parece ser el mensaje que los BRICS desean transmitir: echar raíces, crecer y permanecer.
Naturalmente, una fotografía no elimina las contradicciones existentes entre estos países. Tampoco significa que China, Rusia, India y los demás integrantes del grupo piensen igual sobre todos los problemas del mundo.
La política internacional es mucho más complicada que una ceremonia.
Pero precisamente por eso existen los símbolos.
La fotografía fue construida precisamente para transmitir un mensaje simbólico, no escogieron cualquier árbol. Plantaron ejemplares de banyán, árbol de enorme significado cultural en la India. Narendra Modi explicó el simbolismo con tres ideas: las raíces profundas, la fortaleza que crece y la voluntad de reunirse para construir “un futuro compartido”.
Los dirigentes podrían haberse limitado a firmar documentos, estrecharse las manos y posar para la fotografía oficial. Eligieron también plantar árboles.
Creo que la fotografía tiene una fuerza especial porque permite explicar un acontecimiento geopolítico complejo a partir de una imagen muy sencilla: sembrar, echar raíces, cuidar y esperar los frutos.
Dentro de algunos años esos pequeños árboles podrán ser grandes.
Y quizá esa sea la pregunta que deja la fotografía:
¿Habrá crecido también para entonces el árbol de los BRICS?
El tiempo, como ocurre con todo lo que se siembra, dará la respuesta.
Domingo Núñez Polanco
Domingolarevista.com
