Cuando falta, el cuerpo se debilita… y la vida se vuelve más frágil
Explicamos por qué mantener niveles normales de vitamina D es tan importante.

Antes de abordar este tema, deseo hacer una breve aclaración. No soy médico. Soy economista y ciudadano preocupado por la salud de nuestra gente. Sin embargo, cuando trato asuntos de bienestar, procuro consultar fuentes confiables y especialistas en la materia.
Luego, con humildad, organizo esa información y la comparto con el público, con el único propósito de orientar, prevenir y despertar conciencia.
Porque muchas enfermedades que hoy afectan a nuestros jóvenes y adultos mayores podrían evitarse con información sencilla y oportuna. Y una de ellas, poco mencionada, es la deficiencia de vitamina D.
Empecemos explicando por qué mantener niveles normales de vitamina D es tan importante:
Su comportamiento es más parecido a una hormona que a una vitamina regular, sus funciones incluyen el metabolismo del calcio y por tanto su adecuada absorción en los huesos, además tiene un impacto claramente demostrado en el sistema inmunológico (por lo que, tenerla baja predispone a mayores infecciones por virus y a vulnerabilidad de enfermedades del sistema inmune como la psoriasis), también influye en el estado de ánimo, sensación de fatiga, presencia de alergias y salud del cabello.
Entendido esto, ¿cómo obtenemos la vitamina D?
A medida que envejecemos, el cuerpo produce menos vitamina D.
Esto ocurre por varias razones:
La piel pierde capacidad de sintetizarla
Se reduce la exposición al sol
Disminuye la actividad física
Cambia la alimentación
Se absorben peor los nutrientes
Aumenta la grasa corporal (la vitamina D queda retenida)
El resultado: muchos adultos mayores tienen niveles bajos sin saberlo.
¿Cómo saber si te falta vitamina D?
La única forma segura de confirmar un déficit es con un análisis de sangre que mida los niveles de 25-hidroxivitamina D. Sin embargo, hay algunos síntomas comunes que pueden indicar una deficiencia de vitamina D:
• Fatiga o cansancio persistente.
• Dolores musculares o debilidad.
• Dolor óseo o en las articulaciones. (Osteoporosis)
• Caídas frecuentes o dificultad para caminar con estabilidad.
• Cambios en el estado de ánimo (depresión, ansiedad).
• Resfriados frecuentes o baja inmunidad.
Si presentas varios de estos síntomas, es recomendable hablar con un médico y pedir una evaluación de vitamina D.
Aquí está lo preocupante:
Muchas de estas condiciones se atribuyen a la edad… cuando en realidad pueden estar relacionadas con una deficiencia de vitamina D.
La relación entre vitamina D y caídas
Uno de los efectos más peligrosos es la debilidad muscular.
Esto provoca:
inseguridad al caminar
pérdida de equilibrio
caídas frecuentes
En adultos mayores, una caída puede cambiar la vida:
fractura de cadera
hospitalización
inmovilidad
dependencia
Y muchas veces todo comenzó con un déficit silencioso.
También afecta el estado de ánimo
La vitamina D también influye en el cerebro.
Su deficiencia se ha relacionado con: tristeza, apatía, falta de energía, aislamiento, deterioro de memoria.
Por eso algunos adultos mayores parecen “apagarse” lentamente. No siempre es solo la edad.
Cómo prevenir la deficiencia
Medidas simples:
1. Sol moderado, 15 a 20 minutos diarios. Brazos y piernas expuestos. Preferible en la mañana.
2. Alimentación adecuada: sardinas, salmón, huevos, hígado, leche fortificada, hongos
3. Evaluación médica: Un análisis de sangre puede confirmar los niveles.
4. Suplementación, solo si el médico lo recomienda.
Un mensaje a las familias
Muchos adultos mayores dependen de sus hijos o cuidadores. Por eso este mensaje también va dirigido a ellos.
Observe si su familiar mayor:
Se cae con frecuencia
Se siente débil
Está siempre cansado
Pierde ánimo
Tiene dolores musculares
Podría ser vitamina D baja.
Una reflexión humana
Envejecer no significa debilitarse inevitablemente.
Muchos de los problemas asociados a la edad pueden prevenirse.
La vitamina D es una de esas herramientas simples, económicas y accesibles que pueden ayudar a los adultos mayores a:
Caminar mejor
Mantenerse activos
Conservar independencia
Vivir con mayor dignidad
Algo más sobre la vitamina D
La vitamina D es una vitamina liposoluble esencial para muchas funciones del cuerpo humano, y su importancia va más allá del sistema óseo. Aquí te detallo lo más relevante:
¿Para qué sirve la vitamina D?
• Absorción de calcio y fósforo: Es fundamental para la absorción intestinal de estos minerales, esenciales para mantener los huesos y dientes fuertes.
• Salud ósea: Previene enfermedades como la osteomalacia (huesos blandos) en adultos y el raquitismo en niños.
• Sistema inmunológico: Fortalece las defensas naturales del cuerpo contra infecciones y enfermedades autoinmunes.
• Función muscular: Mejora la fuerza muscular y reduce el riesgo de caídas en personas mayores.
• Salud cardiovascular y cerebral: Está implicada en la regulación de la presión arterial y puede influir en el estado de ánimo y en funciones cognitivas.
¿Qué pasa si falta vitamina D?
La deficiencia de vitamina D puede causar diversos problemas, entre ellos:
• Raquitismo (en niños): huesos débiles, deformaciones óseas.
• Osteomalacia u osteoporosis (en adultos): dolor óseo, debilidad muscular, fracturas frecuentes.
• Fatiga crónica y debilidad muscular.
• Mayor riesgo de infecciones.
• Trastornos del estado de ánimo, como depresión o ansiedad.
• Aumento del riesgo de enfermedades autoinmunes (como esclerosis múltiple).
• Problemas cardiovasculares y deterioro cognitivo en adultos mayores.
¿Cómo obtener vitamina D?
• Exposición solar: La piel produce vitamina D al recibir luz solar directa (idealmente 15-30 minutos al día en cara, brazos y piernas).
• Alimentos ricos en vitamina D: pescado graso (salmón, atún), yema de huevo, hígado, productos lácteos fortificados, hongos expuestos a luz.
• Suplementos: Se indican si hay déficit confirmado por análisis de sangre.
Alimentos ricos en vitamina D:
Aunque pocos alimentos la contienen naturalmente, estos son los más efectivos:
Naturales:
• Pescado azul: salmón, atún, sardinas, caballa.
• Hígado de res: muy nutritivo, aunque debe consumirse con moderación.
• Yema de huevo: fuente accesible y fácil de integrar.
• Setas (champiñones, shiitake): especialmente si se exponen a luz solar.
Fortificados:
• Leche y derivados fortificados (leche de vaca, leches vegetales).
• Cereales de desayuno.
• Jugo de naranja fortificado.
• Margarinas y mantequillas enriquecidas.
A veces, la diferencia entre un adulto mayor activo y otro dependiente puede estar en algo tan pequeño como una vitamina.
La vitamina D no detiene el tiempo… pero puede ayudar a vivirlo con más fuerza.
Por Domingo Núñez Polanco
Economista y administrador de DomingoLaRevista.com
