Comentario desde Domingo la Revista
El presidente ruso Vladímir Putin ha lanzado una frase tan breve como contundente: «Todo cambiará», aludiendo al impacto de la inteligencia artificial (IA) en nuestras vidas. No es solo una advertencia, sino un diagnóstico del presente disfrazado de profecía.

Putin no se anda con rodeos: la IA será más transformadora que la exploración espacial. Y aunque esto suene grandilocuente, hay razones para pensar así. Mientras que la carrera espacial cambió la forma en que vemos el universo, la IA está cambiando la forma en que nos entendemos a nosotros mismos como trabajadores, ciudadanos y seres pensantes.
Durante su intervención en el Consejo de Estado, el mandatario subrayó algo crucial: debemos fomentar la capacidad de pensar por nosotros mismos. Aquí hay un mensaje profundo que trasciende fronteras políticas o ideológicas. En un mundo donde los algoritmos deciden qué vemos, compramos o incluso pensamos, la capacidad crítica y humana de razonar se convierte en un recurso estratégico.
Putin advierte también sobre un fenómeno que ya empezamos a vivir: la sustitución de trabajos por sistemas inteligentes. Desde cajeros automáticos hasta redactores de noticias, la IA no solo impactará tareas rutinarias, sino también profesiones creativas o administrativas. Pero, como él mismo apunta, esta transformación abrirá nuevas oportunidades para quienes tengan habilidades avanzadas, como trabajar con datos, pensar como ingenieros o liderar con criterio.
No se trata solo de temer a los robots o pensar en distopías. Se trata de entender que la tecnología no es neutra: puede ser una herramienta de liberación o de dependencia, según cómo se use y cómo nos preparemos para convivir con ella.
Putin lanza la advertencia, pero la responsabilidad es global. En España, en Latinoamérica, en cualquier rincón del mundo donde la automatización empieza a entrar en oficinas, colegios y fábricas, la pregunta es la misma: ¿estamos listos para cambiar, o nos quedaremos pulsando botones mientras otros piensan por nosotros?
Dato extra para enriquecer:
En 2017, Putin ya dijo: “Quien lidere en inteligencia artificial gobernará el mundo”. Esta declaración ahora toma una nueva dimensión. No es solo una cuestión de poder, sino de adaptación cultural y educativa.
En Europa y América Latina, países como España están empezando a regular el uso de la IA con leyes como la Ley de Inteligencia Artificial de la UE, que busca equilibrar innovación y derechos. Pero el reto sigue siendo educar y formar a la sociedad para una nueva era que ya no es futura, sino profundamente presente.
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