Por Domingo Núñez Polanco
La reflexión de Rafael Guzmán Fermín en el Listín Diario –“La vigencia de Clausewitz en la cultura partidaria dominicana”– llega en un momento en que el debate público suele extraviarse entre la inmediatez y la estridencia. Su lectura de Clausewitz aplicada al escenario político dominicano aporta claridad sobre algo esencial: la política, como la estrategia, necesita método, coherencia y propósito.

El valor estratégico de pensar la política
Guzmán retoma la visión del pensador prusiano Carl von Clausewitz para recordar que la lucha política, igual que la militar, no se gana únicamente con fuerza o entusiasmo, sino con claridad de fines, disciplina organizativa y visión a largo plazo.
En un ambiente partidario donde a veces predomina la reacción sobre la reflexión, Guzmán introduce una noción fundamental:
La política es un ejercicio estratégico que debe subordinarse siempre al objetivo nacional, no al impulso del momento.
Ese planteamiento, lejos de ser teórico, ayuda a comprender por qué algunos partidos consolidan su base y crecen, mientras otros se agotan en movimientos dispersos que no construyen poder sostenible.
Ejemplo dominicano: cuando la estrategia decide el resultado
La elección de 2020 es un caso que confirma la tesis de Guzmán.
Mientras varios partidos apostaron al ruido, a la sobreactuación y a improvisar respuestas diarias, otros –con menor maquinaria pero mayor disciplina estratégica– lograron interpretar mejor el clima social.
Lo que funcionó fue:
Un mensaje coherente, sin cambios improvisados.
Disciplina comunicacional, evitando contradicciones internas.
Conexión emocional con el electorado, alineada con el momento histórico.
Una estructura organizativa que obedecía a un plan, no impulsos.
El resultado mostró que, en política, la fuerza por sí sola no basta: se necesita lectura del contexto, método y una narrativa unificada. Es exactamente lo que Clausewitz reclamaba de los comandantes inteligentes y lo que Guzmán rescata como clave para entender nuestra vida partidaria.
El aporte de Rafael Guzmán Fermín
El artículo de Guzmán destaca por una virtud que no abunda en nuestro debate: pensar políticamente, no solo comentar la coyuntura. Su análisis invita a la dirigencia política a asumir la responsabilidad de conducir, no apenas reaccionar; de construir visión, no solo gestionar crisis.
Su propuesta es, en esencia: recuperar la cultura estratégica, elevar la calidad del liderazgo, y devolverle a la política su naturaleza de proyecto colectivo, no de competencia improvisada.
Un llamado a la reflexión política nacional
En tiempos donde la política dominicana corre el riesgo de convertirse en espectáculo y no en conducción, textos como el de Rafael Guzmán Fermín cumplen una función cívica importante.
Nos recuerdan que liderar implica: pensamiento, método, y profundidad moral.
Y que, como diría Clausewitz, la estrategia es el arte de usar los medios disponibles para alcanzar un fin superior. La República Dominicana merece que esos fines vuelvan a colocarse en el centro del debate.
