Por la redacción Domingolarevista.com
Sentirse agotado forma parte, para muchos, del día a día. Entre el estrés laboral, las responsabilidades familiares y el bombardeo constante de estímulos digitales, no es raro ir por la vida arrastrando los pies. Sin embargo, ¿qué pasa cuando el cansancio se vuelve crónico y deja de ser algo que desaparece con una buena noche de sueño?
La fatiga persistente, cuando se prolonga más allá de cuatro semanas, puede ser más que una simple consecuencia de la rutina. De hecho, podría ser una señal temprana de condiciones médicas subyacentes que requieren atención urgente.

¿Qué entendemos por «cansancio normal»?
La doctora Nisa Aslam, médica general del Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido, explica que muchos casos de agotamiento se deben a causas corregibles: mala alimentación, sedentarismo, estrés crónico o una higiene del sueño deficiente. “Si no se controlan estos pilares básicos de la salud, se sentirá cansado. Pero si se les da prioridad y se gestionan mejor, se sentirá revitalizado”, asegura.
Según Aslam, este tipo de fatiga está bajo nuestro control. Cambios simples como aumentar el consumo de frutas y verduras, hacer ejercicio regularmente y establecer una rutina de sueño estable pueden marcar una diferencia notable.
¿Cuándo preocuparse? El cansancio como síntoma de alerta
Lo preocupante es cuando ese cansancio no responde al descanso ni a cambios en el estilo de vida. Si la fatiga interfiere en las actividades cotidianas —por ejemplo, si necesitas dormir siestas para funcionar, o si te despiertas tan agotado como te acostaste— podríamos estar hablando de algo más serio.
Algunas enfermedades que tienen el cansancio como síntoma principal incluyen:
Anemia
Hipotiroidismo o hipertiroidismo
Diabetes tipo 2
Artritis reumatoide
Depresión y trastornos de ansiedad
Insuficiencia cardíaca
Cáncer en fases iniciales
Apnea del sueño
Además, otros síntomas como pérdida de peso inexplicable, sudores nocturnos, dificultad para respirar, dolor muscular persistente o alteraciones en el estado de ánimo pueden ser señales de alarma.
Fatiga laboral: el enemigo silencioso
Casos como el de jóvenes que fallecen tras semanas de sobrecarga laboral han generado alarma pública en países como Japón, Corea del Sur y también en algunos sectores occidentales. Trabajar jornadas extremas sin descanso adecuado puede desencadenar problemas cardiovasculares, trastornos mentales y, en los casos más extremos, llevar incluso a la muerte por agotamiento.
Este fenómeno ha sido tan frecuente en Asia que incluso tiene nombre propio en japonés: karōshi, que significa literalmente “muerte por exceso de trabajo”.
El cuerpo habla: escucharlo puede salvarte la vida
Los expertos coinciden: no se trata de exagerar por estar cansado una semana. Se trata de observar el cuerpo, atender las señales y no normalizar el malestar cuando este se vuelve constante.
“Cualquier fatiga prolongada o inexplicable, en cualquier edad, merece atención médica”, afirma la doctora Aslam. La clave está en identificar si ese cansancio afecta la calidad de vida, si se presenta junto a otros síntomas o si se intensifica con el tiempo.
Conclusión: no subestimes el cansancio
El cansancio, si bien puede tener causas benignas y transitorias, también puede ser la forma en que el cuerpo advierte de que algo no va bien. Ignorarlo es un error frecuente, especialmente en culturas donde el descanso se ve como un lujo y no como una necesidad básica.
Recuperar el equilibrio entre cuerpo y mente, priorizar el descanso, llevar una alimentación adecuada y consultar con profesionales cuando el cuerpo lo pide, son pasos fundamentales hacia una vida más saludable y plena.
