El siguiente escrito que hoy tratamos, “Nunca cejes”, es una versión libre o adaptada de un poema anónimo en inglés titulado Don’t Quit (traducido al español en múltiples variantes). Es un poema muy difundido en redes sociales, motivacional, que apela a la resistencia, la persistencia y la fe en que los fracasos son solo escalones hacia logros mayores.
Hoy hemos querido compartir con nuestros amigos lectores una versión comentada y adaptada para Domingon.com la revista con un enfoque interpretativo desde su estilo reflexivo.

Domingo Núñez

Nunca cejes

La vida, con sus vueltas y revueltas, nos enseña que nada es lineal.
A veces creemos estar frente a un muro infranqueable, cuando en realidad lo que tenemos delante es la antesala de un nuevo comienzo.

El texto que compartimos hoy, de autor anónimo y difundido en muchos rincones del mundo, nos recuerda una lección sencilla pero esencial: perseverar. Cuando todo parece cuesta arriba, cuando el cansancio nos invita a abandonar, cuando las penas parecen más grandes que nuestras fuerzas, surge esa voz interior que nos dice: “descansa si debes, pero nunca cejes”.

En Domingon.com solemos mirar la vida con los ojos del presente, sin olvidar la memoria del ayer y con la esperanza del porvenir. Y desde esa mirada quiero subrayar algo: persistir no es terquedad vacía, es apostar a que el mañana tiene aún algo mejor que ofrecernos. Cada derrota aparente puede convertirse en un triunfo encubierto si somos capaces de mantenernos en pie.

El camino hacia nuestros sueños pocas veces es recto o fácil; está lleno de curvas, de tropiezos, de silencios. Pero a veces —y aquí radica la sabiduría— basta “un golpe más”, un intento adicional, un poco de paciencia extra para que la victoria llegue.

La enseñanza de este poema anónimo se convierte en eco para nuestra vida cotidiana: no claudicar. Porque el que resiste, alcanza.

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