En domingon.com creemos que es necesario reivindicar esta visión más cercana y auténtica de figuras históricas como María Magdalena. No para desmitificarlas, sino para acercarlas a nuestra realidad, para entender mejor el papel vital –aunque tantas veces silenciado– que desempeñaron las mujeres en los orígenes del cristianismo.
Porque a veces, mirar al pasado con ojos nuevos nos ayuda a entender quiénes somos hoy.

En el imaginario colectivo, alimentado por siglos de arte sacro y películas de Hollywood, María Magdalena aparece como una mujer joven, bella y etérea. Pero, como muchas figuras bíblicas, su imagen real dista bastante de esa representación idealizada. En domingon.com, donde nos gusta escarbar en lo humano, lo histórico y lo real, este tipo de temas nos invitan a mirar con otros ojos.

Según explica la historiadora Joan Taylor, profesora de estudios religiosos en el King’s College de Londres, María Magdalena probablemente era una mujer común, “normal y corriente”, como ella dice. Nada que ver con la imagen seductora o refinada que tantas veces se le atribuye. Su apariencia habría sido la de una mujer mediterránea u oriental, de piel marrón oliva, ojos y cabello oscuros, con el pelo probablemente trenzado y recogido.

Taylor, en su libro La vestimenta en la Antigüedad mediterránea, nos da más pistas: en su época, la altura media de una mujer era de 1,47 metros, y María probablemente no era una excepción. Tampoco hay indicios bíblicos claros sobre su edad, pero sí sabemos que no era menor, pues seguía a Jesús y le apoyaba activamente.

Uno de los datos más reveladores es su forma de vestir. Olvida los vestidos blancos y limpios del cine. María habría llevado una túnica larga atada bajo el busto, con un manto de colores vivos –rojo, verde, amarillo–, un pañuelo en la cabeza y unas sandalias sencillas. Todo basado en restos de textiles encontrados cerca del mar Muerto, vestigios silenciosos de aquella época.

Y lo más interesante: poca preocupación por la apariencia. Como discípula de Jesús, María y otras mujeres probablemente llevaban un estilo de vida austero, más cercano a lo funcional que a lo estético.

En domingon.com creemos que es necesario reivindicar esta visión más cercana y auténtica de figuras históricas como María Magdalena. No para desmitificarlas, sino para acercarlas a nuestra realidad, para entender mejor el papel vital –aunque tantas veces silenciado– que desempeñaron las mujeres en los orígenes del cristianismo.
Porque a veces, mirar al pasado con ojos nuevos nos ayuda a entender quiénes somos hoy.

Publicado originalmente en RT el 30 de agosto de 2025/Fuente: RT | Basado en declaraciones de Joan Taylor para Daily Mail

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