Más de 100,000 japoneses desaparecen voluntariamente cada año, huyendo de deudas, fracasos y vergüenzas. Este fenómeno extremo, reflejo de una presión social insoportable, nos obliga a preguntarnos: ¿Está República Dominicana incubando sus propios «johatsu»?

Domingo Núñez

En la sociedad japonesa, tan admirada por su disciplina, orden y avance tecnológico, existe un fenómeno subterráneo y desgarrador: los «johatsu» o «los evaporados». Se trata de miles de personas que, literalmente, deciden desvanecerse de sus vidas. Sin avisar, dejan atrás familias, trabajos, deudas y cualquier rastro de su existencia anterior para comenzar de cero en el más absoluto anonimato.

Como reporta RT, se estima que más de 100,000 japoneses optan por esta drástica solución cada año. No es un acto ilegal, sino un síntoma mudo de una cultura donde el fracaso se vive como un estigma imborrable. La presión por triunfar académica y laboralmente, el miedo a la vergüenza pública («haji») por una quiebra o un despido, y la feroz crítica social convierten la huida en una opción más viable que el suicidio o una vida de ostracismo.

Jake Adelstein, un periodista veterano en Japón, lo resume crudamente: «Frente a la elección de suicidarse, trabajar hasta la muerte o simplemente desaparecer y empezar una nueva vida, desaparecer parece la mejor opción». Para ello, incluso existe una industria clandestina de «yonige-ya» o «transportistas nocturnos», servicios que, por entre 350 y 2,100 dólares, ayudan a las personas a escabullirse en la noche hacia barrios marginales donde el anonimato está garantizado.

¿Un «Johatsu» a la Dominicana? La Advertencia

Aquí, a miles de kilómetros de Japón, podríamos ver esto como una curiosidad sociológica exótica. Pero sería un error. El fenómeno del «johatsu» no nace solo de la cultura japonesa; nace de una crisis económica y social profunda que hace que las personas se sientan acorraladas, sin salida y, sobre todo, terriblemente solas frente a sus problemas.

Y es aquí donde la historia debe encendernos las alarmas. República Dominicana vive una crisis de costo de vida que aprieta cada día más el bolsillo de las familias. El peso abrumador de las deudas, la ansiedad de un empleo inestable o la falta del mismo, y la presión social por mantener las apariencias («¿qué dirán?») crean un caldo de cultivo peligrosísimo.

¿Cuántos dominicanos y dominicanas se sienten hoy atrapados en una vida que no pueden sostener? ¿Cuántos contemplan, en su desesperación, ideas drásticas? La desaparición voluntaria, aunque no en la forma organizada de Japón, ya podría estar manifestándose entre nosotros de otras maneras: en la migración irregular y peligrosa («el viaje») como forma de escapar, o en el distanciamiento total y el aislamiento de quienes se sienten fracasados por un sistema que les exige mucho pero les ofrece poco.


El llamado: Romper el estigma

La lección del «johatsu» es clara: cuando una sociedad prioriza el éxito público sobre el bienestar mental, y cuando el fracaso se castiga con el ostracismo en lugar de con la oportunidad, empuja a sus ciudadanos a soluciones extremas.

Para evitar que en RD se germine cualquier versión de este terrible fenómeno, es urgente:

  1. Romper el estigma del fracaso. Hablar abiertamente de las dificultades económicas y mentales.
  2. Fortalecer las redes de apoyo comunitario y familiar. La solidaridad, sin juicios, es la primera barrera contra la desesperación.
  3. Exigir políticas públicas que alivien la carga económica de los más vulnerables y fomenten oportunidades reales.
    Los «johatsu» japoneses no son un misterio; son un grito silencioso. Escuchemos ese grito aquí, en nuestro propio contexto, y trabajemos para que nadie en nuestro país se sienta tan acorralado que la única salida sea evaporarse.

Fuente: Información basada en reporte de RT. Investigación adicional de Jake Adelstein.

Concepto clave :Crisis de costo de vida, presión social por las apariencias («¿qué dirán?»), migración irregular como forma de escape.

Nota Almargen:

Las principales crisis sociales en la República Dominicana son el alto costo de la vida y la inseguridad ciudadana, el desempleo, la corrupción, y la discriminación…

Además, existen desafíos relacionados con la calidad de los servicios de salud, la desigualdad en la distribución de ingresos, la violencia de género y el embarazo en adolescentes.

Problemas Económicos y de Empleo


Alto costo de la vida: Es una de las principales preocupaciones para la población dominicana, afectando de manera más acentuada a los sectores de bajos ingresos.

Desempleo: El desempleo es otro problema significativo, especialmente para los inmigrantes y las personas con menos oportunidades.

Bajos salarios: Los bajos ingresos percibidos por la población también son una preocupación importante.
Seguridad y Justicia

Inseguridad ciudadana: La delincuencia y la inseguridad son una amenaza en todo el país.
Corrupción: La corrupción generalizada socava las instituciones estatales.

Derechos Humanos y Discriminación
Uso excesivo de la fuerza policial: Se han registrado denuncias de uso excesivo de la fuerza por parte de la policía, especialmente en redadas contra migrantes.

Salud y Servicios Básicos
Calidad de la salud:
La deshumanización en los servicios de salud y la alta tasa de mortalidad materna son preocupaciones significativas.

Escasez de servicios básicos:
La falta de servicios básicos y la limitada infraestructura en las zonas más pobres obstaculizan el desarrollo.


Otros Desafíos
Urbanización no planificada:
La falta de planificación en la urbanización limita la productividad y el acceso a servicios.
Debilidad del sistema de protección social:
La falta de inversión en programas sociales efectivos limita el impacto en la población.