Comentario al poema _“Bonao, naturaleza y postmodernidad”,
de Antonio Taveras Mejía
Domingo Núñez

Este poema de Antonio Taveras Mejía es un canto profundo a la memoria natural y espiritual de Bonao, su tierra natal. Con un lenguaje cargado de lirismo y reflexión crítica, el autor nos conduce desde una época en que la naturaleza era fiesta, armonía y sentido sagrado, hacia el presente postmoderno, donde la maquinaria y el afán depredador han quebrado esa magia original.
En estos tiempos de prisa y desconexión, vale la pena detenerse a leer poemas como este, que nos recuerdan lo esencial: la armonía perdida con la naturaleza, el vínculo sagrado con la tierra, y la urgente necesidad de reconectar con nuestras raíces.
Con imágenes delicadas y poderosas —alas enamoradas, flores que bailan, montañas y manadas— nos recuerda que la naturaleza no es solo un paisaje, sino una forma de vivir y sentir, hoy amenazada por miradas y manos que ya no saben contemplar, sino que solo buscan explotar.
Bonao / era esa solemnidad: / montaña, agua, alas y manadas.” Con esta imagen poderosa, el autor nos invita a reflexionar sobre lo que fuimos y lo que estamos dejando atrás.
Pero más allá del poema, es justo mencionar a su autor: Antonio Taveras Mejía, amigo entrañable, intelectual comprometido con las sanas causas del pueblo dominicano y, en particular, con su amado Bonao. Autor de varios libros y activista cultural a tiempo completo, su voz no solo se alza en la poesía, sino también en la vida cotidiana, donde su quehacer está guiado por la ética, la sensibilidad social y la pasión por la cultura.
Este poema es testimonio de su sensibilidad y su coherencia: un llamado a no olvidar lo que fuimos para poder imaginar un futuro mejor.

de Antonio Taveras Mejía
