A principio de la década de los 70s. bajo los gobiernos de los 12 años de Balaguer estuvieron llenos de violencia política. Esta violencia se llevó a cabo en gran parte por bandas paramilitares y los llamados «Escuadrones de la Muerte,» que eran grupos de seguridad compuestos por militares y civiles que perseguían y asesinaban a los opositores del régimen de Balaguer. Se estima que entre 1966 y 1978, más de 3,000 personas murieron en este tipo de violencia política.

Profesor Juan Bosch

El profesor Jun Bosch fiel a sus postulados de educador, orientador y defensor de las causas justas del pueblo dominicano decía:


«Un líder es un dirigente; tiene la responsabilidad de dirigir y orientar a su pueblo y tiene la obligación, de “comprender mejor que los otros la situación histórica, captar el sentido de los acontecimientos, tener conciencia de cómo van madurando las necesidades de la vida social, ver más allá que los demás…
La función del líder, en un partido y en su país, es dirigir; pero el que dirige orienta y al mismo tiempo guía; orienta al pueblo y guía a sus partidarios.
Violencia y represión politica».

A principio de la década de los 70s. bajo los gobiernos de los 12 años de Balaguer estuvieron llenos de violencia política. Esta violencia se llevó a cabo en gran parte por bandas paramilitares y los llamados «Escuadrones de la Muerte,» que eran grupos de seguridad compuestos por militares y civiles que perseguían y asesinaban a los opositores del régimen de Balaguer. Se estima que entre 1966 y 1978, más de 3,000 personas murieron en este tipo de violencia política.

Pero sucede y viene hacer que para esa época algunos sectores del gobierno, incluyendo organismo de seguridad muy especialmente la Policía Nacional, se le ocurrió la peregrina idea de que todo ciudadano que use melena y barba en un caso y en el otro, todo individuo que lleve cabeza rapada se consideraban comunista y enemigo del gobierno del doctor Balaguer.

La cacería de bruja llegó a niveles tales que los jóvenes de todos los niveles sociales limitaban sus salidas a las calles, las prácticas de deportivas, incluso, las escuelas y universidades no escapaban de ser merodeaba por estos grupos de bandas para militares. Cualquier ciudadano estaba expuesto a que cualquier desaprensivo gorila de seguridad se le ocurriera que sus cabellos estaban muy largos y por lo tanto entraba en la categoría de desafecto al régimen balaguerista; ya ustedes sabrán de los atropellos de que se era víctima.

La prensa, incluso, medios de comunicación favorables al gobierno, comenzaron a inquietarse y a dar la voz de alarma de tales violaciones a los derechos humanos con eso de salir a detener ciudadano por el tipo de corte de sus cabellos.

Juan Bosch coherente y fiel defensor de los derechos civiles y democráticos de la ciudadanía salió al frente de estas pachotadas de los organismo de represión y seguridad del gobierno de Balaguer.

En mayo de 1971 mediante una cadena de radio, en alocución al pueblo dominicano, salió en defensa de la la ciudadanía y muy especialmente de las víctimas de la persecución.

A continuación le presentamos un fragmento de la participación de Bosch por la radio

Dominicanos:
En la página 15 del periódico El Caribe de hoy aparece una noticia titulada: “Detienen a los Melenudos o con la Cabeza Rapada”, que dice así: “Las personas que transitan por las principales calles de la ciudad con el pelo largo o peladas al rape están siendo detenidas por la Policía Nacional.

Anoche las detenciones se realizaron en los barrios de Gualey, San Carlos, Guachupita y en el ensanche Los Mina. Cuando una persona que lleva los cabellos largos es detenida, se le recorta el pelo, y luego tiene que pagar dos pesos para quedar en libertad. Esto fue confirmado en varios de los destacamentos policiales que funcionan en las distintas zonas policiales de la Capital, así como por un alto oficial de la Policía, que pidió reservas de su nombre”.

Para terminar, dice El Caribe: “Las personas que llevan el pelo completamente recortado son detenidas para fines de investigación”. De acuerdo al oficial que ofreció la información, estas personas son consideradas “opositoras al Gobierno”.

Esa corta noticia, que parece de poca importancia, tiene mucha, sin embargo, porque viene a comprobar lo que he dicho varias veces; que el Gobierno actúa de manera ilegal, y por eso vive en la ilegalidad, y que ante un Gobierno que actúa ilegalmente el Pueblo tiene que responder desde el terreno de la legalidad, es decir, haciendo todo lo que esté a su alcance para obligar al Gobierno a someterse a sus propias leyes.

Uno de los principios en que descansan las leyes dominicanas es el que dice que todo el mundo es libre de hacer lo que la ley no prohíbe, y en consecuencia nadie puede ser obligado a hacer lo que no está prohibido. No hay ninguna ley dominicana, ni la puede haber en nuestro país ni en ninguno otro del mundo, que diga cómo tiene que pelarse la gente, o que diga cómo tienen que vestirse los hombres y las mujeres. Eso es asunto de la moda, y la moda no está ni puede estar regulada por la ley.

La moda cambia de época en época y en los últimos tiempos viene cambiando de año en año y hasta de estación en estación. Se necesita verdaderamente tener la cabeza envenenada por la política para decir que los que llevan la cabeza rapada son opositores al Gobierno o que los que llevan los cabellos largos son enemigos de la sociedad.

Si la policía dominicana, o por lo menos la totalidad de sus jefes y oficiales, estudiara historia, o si los agentes leyeran revistas y periódicos serios, para no hablar de libros; o siquiera si en este país hubiera un museo de arte mundial y los policías de todos los rangos lo visitaran, se darían cuenta de que muchísimas veces a lo largo de la historia, los hombres han usado pelo largo, y barba, y hasta han usado pelucas como las han usado y las usan las mujeres.

Washington, el libertador de los Estados Unidos, que no era un jipi, tenía trenzas, igual que una muchachita campesina de doce años; Luis XIV de Francia, llamado el Rey Sol, y todos sus generales, que pelearon por toda Europa y América durante años y años, y eran más guapos que abejas de piedra, usaban peluca y medias largas, como las mujeres.

Los indios caribes, los más valientes de todos lo indios que había por estas tierras antes de la llegada de los españoles, que duraron tres siglos peleando contra los europeos, usaban moño, y los grandes jefes chinos de principios de este siglo usaban trenzas. En la Capital, frente a la Catedral, está la estatua de Colón; vayan a verla para que se den cuenta de que Colón usaba melena. En todas partes puede verse el retrato de Duarte, y en muchos sitios hay bustos del Padre de la Patria y en el parquecito Duarte, también en la Capital, hay una estatua de él; pues bien, fíjense que en los retratos, en los bustos y en la estatua se puede ver que Duarte usaba melena.

Inglaterra es un país civilizado, y ya en el año 1967, que fue la última vez que estuve en Londres, la capital de Inglaterra, vi policías que al mismo tiempo tenían barba y melena.

Hay cosas que la ley no puede regular, cosas que son absolutamente personales, que sólo pueden ser decididas por cada quien; y entre ellas están la moda, el enamoramiento y el matrimonio (…)


Una vez se le ocurrió al Gobierno español fijar por orden real el color de la ropa que tenían que usar las gentes, de acuerdo, con su condición social, y hasta el largo de cada pieza, y el tipo de adorno que debían llevar; y hubo que dar marcha atrás, porque eso era sencillamente una locura.
La Policía dominicana cree que el que tiene melena o barba, o las dos cosas, es comunista, porque cuando Fidel Castro bajó de la Sierra Maestra tenía barbas y melena

En cuanto a la barba de Fidel, usar barba era cosa frecuente en Europa cuando Fidel no pensaba todavía subirse a la loma. Si los policías conocieran el retrato del presidente norteamericano Abraham Lincoln, o vieran la gran estatua que tiene en la capital de los Estados Unidos —que es por cierto una de las estatuas más hermosas del mundo— se darían cuenta de que un siglo antes de Fidel un presidente yanqui usaba barbas.

¿Por qué razón las mujeres pueden pelarse y peinarse como les dé la gana y los hombres no? ¿Y en virtud de qué ley hacen presos a los que tienen melena o se raspan la cabeza a navaja? Ese es un abuso de poder, y los policías que hacen presos a los melenudos y a los cocos pelados actúan ilegalmente, porque ninguna ley dice cómo tiene que pelarse o peinarse la gente. Pero además de actuar ilegalmente se comportan como personas muy atrasadas, como hombres que se oponen a todo lo nuevo, que no aceptan el menor cambio, que hallan que es intolerable que algo cambie, aunque sea la moda del pelado, y por lo tanto que no saben, a esta altura del mundo, que a lo largo de los siglos los hombres y las mujeres han estado cambiando continuamente el estilo de pelarse y de vestirse.

Hace sesenta años, la mujer que no tenía un gran moño o trenzas que le llegaran de mitad de la espalda para abajo, era vista como una mujer mala, o por lo menos capaz de ser mala, y después de 1925, la que tenía moño o trenza estaba considerada como una yica, como entonces para dar a entender era una persona atrasada o ridícula.

Hace cuarenta años la mayoría de los campesinos usaban pantalón de fuerte azul, camisa de listado, sombrero panza de burro y andaban descalzos, y las mujeres usaban vestido de listado, y ahora ya la gente ni siquiera sabe lo que es el listado, y andar descalzo se considera casi una deshonra.

El tiempo corre, señores. Nadie lo ve, pero es como un río que va hacía el porvenir, y ningún poder de la tierra ni de los cielos puede detenerlo. Están completamente equivocados los que creen que porque tienen carabinas pueden detener o desviar el tiempo, detener o desviar la marcha incontenible de esa fuerza prodigiosa que se dirige siempre hacia el futuro.

El tiempo marcha sin cesar, y convierte en viejo lo que antes era joven; da muerte a todo lo que nace y al mismo tiempo hace nacer lo nuevo, sea una vida, sea una idea, sea una moda. En el seno del tiempo surge constantemente la vida y muere todo lo que ha nacido. Y esa es la ley suprema, la gran ley que gobierna el universo.

Las cosas cambian en su apariencia, pero también en otros aspectos, que no son visibles a simple vista, que no son físicos.

¿Qué éramos nosotros antes de que llegaran los españoles? Un país de indios, donde la gente andaba medio desnuda y no había casas de cemento ni calles ni automóviles ni luz eléctrica ni se hablabala lengua que hablamos hoy; y después fuimos españoles, y después fuimos franceses, y luego fuimos haitianos; y desde el 27 de febrero de 1844 somos la República Dominicana, y tenemos presidentes, y policías y soldados dominicanos cosas que no habíamos tenido antes; pues aunque hubiéramos tenido, como los tuvimos, soldados y jefes militares nacidos y criados aquí, eran españoles por ley, o eran franceses, o eran haitianos.

  • El Nacional de ¡Ahora!, Santo Domingo, 26 de mayo de 1971, p.6.