Economista y administrador blog Domingo La Revista
Durante décadas, el orden monetario global ha girado en torno al dólar estadounidense como moneda de reserva, unidad de cuenta y medio de intercambio internacional. Pero en los últimos años, y con especial fuerza desde 2022, un bloque de economías emergentes ha comenzado a desafiar ese monopolio financiero. Hablamos de los BRICS —Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— y su proyecto de redefinir el equilibrio monetario mundial.

Un bloque en expansión
La cumbre de los BRICS celebrada en Johannesburgo en 2023 marcó un punto de inflexión. Se anunció la ampliación del bloque con la incorporación de nuevos países: Argentina, Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. Este nuevo grupo, a menudo denominado BRICS+, representa:
Más del 45% de la población mundial.
Cerca del 35% del PIB global (medido por paridad de poder adquisitivo).
Gran parte de las principales reservas de petróleo, gas, litio y oro.
Este poder económico combinado es la base para un nuevo enfoque de cooperación monetaria y comercial, alejado del dominio del dólar y de las instituciones financieras de Occidente.
¿Un nuevo sistema de pagos?
Uno de los proyectos más ambiciosos del bloque es el desarrollo de un sistema de pagos alternativo al SWIFT, la red controlada por Occidente que permite las transacciones interbancarias globales. Tras las sanciones contra Rusia, se aceleró la creación de plataformas regionales, como el SPFS (Sistema ruso), el CIPS (sistema chino), y se exploran mecanismos de integración que no dependan del dólar.
Además, se ha planteado la emisión de una moneda común respaldada por una cesta de materias primas estratégicas (oro, petróleo, litio, entre otros). Si bien todavía no se ha concretado, el solo anuncio de este proyecto ya ha impactado en los mercados, generando nerviosismo en los centros financieros tradicionales.
La desdolarización en marcha
China y Rusia han liderado un proceso sistemático de desdolarización de sus reservas internacionales. Solo entre 2014 y 2023, Rusia redujo su exposición al dólar del 44% al 16%, mientras que China ha firmado más de 40 acuerdos bilaterales en yuanes para comercio exterior.
El petroyuan, una realidad desde que China firmó acuerdos con Arabia Saudí para comercializar petróleo en su moneda nacional, simboliza la ruptura de uno de los pilares del dominio del dólar: el petrodólar.
El oro como ancla silenciosa
Los bancos centrales de los BRICS+ han sido los mayores compradores de oro en los últimos cinco años. Solo en 2023, acumularon más de 1.100 toneladas, según el World Gold Council. Esta acumulación no es casual: el oro sigue siendo el único activo monetario universalmente reconocido que no depende de la solvencia de un gobierno ni de promesas de pago.
Frente a la inflación global, la deuda récord de EE.UU. y la desconfianza en el sistema financiero occidental, el oro vuelve a ser visto como respaldo neutral y sólido.
Conclusión: un nuevo tablero monetario
El ascenso de los BRICS en el terreno monetario no implica un reemplazo inmediato del dólar, pero sí un proceso gradual e irreversible de descentralización del poder financiero global. Los países emergentes, hartos de la asimetría histórica y la politización del sistema monetario, están trazando caminos propios para salvaguardar su soberanía financiera.
El orden unipolar de Bretton Woods se debilita. Lo que está en juego no es solo qué moneda usamos para comerciar, sino quién dicta las reglas del juego en el siglo XXI.
Este artículo forma parte de la serie sobre geoeconomía y la crisis monetaria global.
