Por Domingo Núñez Polanco.
Economista y administrador de DomingoLaRevista.Com
domingonpolanco@gmail.com
Desde hace décadas, Estados Unidos vive con una pesada mochila: su deuda pública. No es un tema nuevo, pero cada cierto tiempo vuelve a los titulares como una especie de monstruo que acecha, crece y amenaza con desatar el caos. Lo que en 2013 Henry Paulson (exsecretario del Tesoro) llamaba una «bomba de deuda», hoy sigue sin desactivarse.

¿De qué estamos hablando?
En enero de 2013, cuando se publicó el artículo en RT, la deuda de EE.UU. estaba por llegar a los 16,4 billones de dólares. Hoy, esa cifra ha más que duplicado, superando los 34 billones de dólares en 2026 (según datos del U.S. Treasury). Cada segundo, el «reloj de la deuda» estadounidense sigue sumando millones, como si fuera un contador sin freno.
¿Cómo se llega a esta situación?
Gastar más de lo que se ingresa: ese es el corazón del problema. El Gobierno de EE.UU. financia muchos de sus programas con deuda, especialmente en áreas como:
Medicare y Medicaid (sanidad para mayores y personas con bajos ingresos)
Seguridad Social
Defensa, intereses de deuda y subsidios diversos
Paulson advertía que si no se reducen estos gastos o se aumentan los ingresos (impuestos), el sistema colapsará.
El problema no es solo la cantidad de deuda, sino el coste de mantenerla. Si suben los tipos de interés, como ha ocurrido recientemente con la lucha contra la inflación, el pago de intereses también sube. Solo en 2023, EE.UU. destinó más de 1 billón de dólares al pago de intereses, una cifra mayor que todo el presupuesto del Pentágono.
¿Y por qué debería importarnos a los ciudadanos de países con economías vulnerables?
Porque cuando Estados Unidos estornuda, el mundo entero se resfría. Su economía es como el «corazón financiero global», y cualquier parón, impago o crisis en sus cuentas afecta a:
Las bolsas internacionales
El valor del dólar (con el que se comercian muchas materias primas)
La confianza en los mercados
Una crisis de deuda en EE.UU. sería como una segunda edición (ampliada) del colapso de 2008, con impactos mucho más profundos.
¿Hay salida?
Sí, pero ninguna es fácil. Para evitar la crisis, EE.UU. tendría que:
Subir impuestos de forma progresiva y sostenible
Replantear sus gastos, especialmente los que más crecen
Reducir el déficit estructural, algo que ni demócratas y republicanos han logrado a largo plazo
La dificultad es política: nadie quiere ser el «malo» que recorte beneficios sociales o suba impuestos.
El problema de la deuda de EE.UU. no es nuevo, pero se hace más grande con el paso del tiempo. Paulson lo vio venir hace más de una década, y aunque aún no ha estallado, la bomba sigue ahí, con el reloj marcando la cuenta atrás. La solución no es técnica: es política, ética y, sobre todo, de voluntad colectiva.
Mientras tanto, el resto del mundo observa, sabiendo que cualquier paso en falso en Washington puede repercutir en nuestros bolsillos, hipotecas, pensiones o empleos.
¿Y cómo afecta la deuda de EE.UU. a la República Dominicana?
La República Dominicana es un país con una economía cada vez más interconectada.
Aunque parezca un tema lejano, la alta deuda estadounidense sí impacta a países como RD, especialmente por tres canales principales:
- Subida de tasas de interés internacionales.
Cuando EE.UU. tiene que pagar más intereses por su deuda, la Reserva Federal (el banco central de EE.UU.) sube las tasas de interés. Eso tiene un efecto en cadena:
Créditos más caros para países como RD que también emiten bonos o buscan financiamiento externo.
El servicio de la deuda externa dominicana se encarece, dejando menos espacio para invertir en salud, educación o infraestructura.
Ejemplo: En 2023, RD pagó más de 3.500 millones de dólares solo en intereses de su deuda pública. Si los tipos de interés globales suben, esa cifra también sube.
- Reducción del flujo de capital e inversión
Cuando hay incertidumbre en EE.UU. (por una posible crisis de deuda, por ejemplo), los inversionistas se vuelven más conservadores:
Pueden sacar su dinero de economías emergentes como la dominicana y refugiarlo en activos más seguros (bonos del Tesoro de EE.UU.).
Eso puede depreciar el peso dominicano, subir la inflación local y encarecer las importaciones. - Impacto sobre el turismo y las remesas
Estados Unidos es el mayor socio comercial de RD, y además:
Es el principal emisor de turistas al país.
Es la fuente del 85% de las remesas que reciben las familias dominicanas.
Si la economía estadounidense entra en recesión o sufre una crisis de confianza:
Menos turistas viajarán a RD, afectando el sector más fuerte del país.
Las remesas pueden disminuir, impactando directamente a miles de hogares que dependen de ese ingreso. Conclusión dominicana.
La bomba de deuda de EE.UU. no solo amenaza a Wall Street: su onda expansiva podría sentirse con fuerza en Santo Domingo, Punta Cana o Santiago. Una economía pequeña y abierta como la dominicana está expuesta a los vaivenes de su gran socio del norte. Por eso, el seguimiento a la economía estadounidense no es solo para expertos: es un tema de interés nacional.
