Publicado originalmente en RT | Adaptado por Domingom.com
En Domingon.com la revista nos preguntamos: ¿cuántos de nosotros estamos “quemados” sin saberlo? Ese agotamiento emocional, físico y mental que hoy se conoce como burnout no solo nos roba la energía en el trabajo, sino que también se cuela en nuestras casas, nuestras relaciones y hasta en cómo nos sentimos con nosotros mismos.
Este síndrome, reconocido por la Organización Mundial de la Salud como un fenómeno ocupacional, se instala cuando el estrés laboral se vuelve prolongado, constante y mal gestionado. Pero no llega de golpe. Lo más preocupante del burnout es que muchas veces se desarrolla en silencio, sin levantar alarmas, hasta que ya es demasiado tarde.
¿Cómo saber si lo estás sufriendo?
Síntomas físicos
Cuando el cuerpo se queja, es hora de escucharlo. Algunos signos comunes del burnout incluyen:
Problemas gastrointestinales
Hipertensión
Enfermarse con frecuencia
Dolores de cabeza
Insomnio o sueño interrumpido
Cambios notorios en el apetito
Síntomas emocionales y mentales
El desgaste no solo se nota en el cuerpo. También impacta la mente:
Falta de concentración
Tristeza constante
Sentimientos de fracaso
Pérdida de interés por lo que antes motivaba
En casos extremos, pensamientos suicidas
Cambios en el comportamiento
Aislamiento social o emocional
Procrastinación
Uso excesivo de comida, sustancias o alcohol para “escapar”
Descargas de frustración sobre otros
Absentismo o retrasos en el trabajo
Reflexión Domingon.com
A veces pensamos que estamos “vagos” o “desmotivados”, cuando en realidad lo que ocurre es que estamos agotados de verdad. Lo emocional también pesa, y mucho.
¿Por qué sucede el burnout?
El artículo de RT lo señala claramente: surge cuando hay una combinación entre altas exigencias, responsabilidad continua y falta de recuperación. A eso le sumamos una cultura laboral donde el descanso a veces se ve como debilidad, o donde se espera que se dé más de lo que se puede sostener.
Desde Domingom lo vemos claro: en muchas empresas locales aún se premia al que se queda hasta tarde, no al que trabaja con equilibrio. Y eso tiene consecuencias.
Factores que agravan el burnout en nuestro contexto:
Exceso de tareas sin recursos adecuados
Poca autonomía en la toma de decisiones
Falta de reconocimiento
Ambientes laborales tensos o conflictivos
Desalineación entre valores personales y laborales
¿Cómo actuar antes de llegar al colapso?
A nivel personal:
Establece límites laborales (el correo fuera del horario no es urgente)
Aplica técnicas de relajación y atención plena
Busca apoyo psicológico si lo necesitas
Reconecta con actividades que te dan placer
Aprende a decir “no” cuando es necesario
A nivel organizacional:
Fomentar pausas durante la jornada
Normalizar las conversaciones sobre salud mental
Ofrecer recursos reales (no solo frases motivacionales)
Evaluar cargas de trabajo y ambientes tóxicos
Medir el bienestar, no solo la productividad
Desde Domingon.com
Si lideras un equipo, sé el primero en dar ejemplo. Promueve el descanso, escucha activamente y crea un entorno donde sea seguro hablar del agotamiento.
El burnout no es debilidad, es una señal
El Dr. Diego Sánchez Gelós, del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, lo resume bien: “Padecer este síndrome no es una falla personal, es la respuesta de un organismo exigido durante demasiado tiempo.”
Desde nuestra experiencia editorial, creemos que este es un tema urgente en República Dominicana y otros países de la región. El burnout se da más de lo que se dice. Muchas personas están sufriendo en silencio. Por eso, visibilizarlo no es solo una cuestión médica o psicológica: es un acto de responsabilidad social y humana.
¿Y tú, cómo estás realmente?
Haz una pausa. Respira. Reflexiona:
¿Te sientes irritable sin motivo?
¿Ya no disfrutas lo que antes te entusiasmaba?
¿Vas al trabajo con sensación de pesadez o indiferencia?
Si la respuesta es sí, tal vez tu cuerpo y tu mente estén pidiéndote un cambio.
Desde Domingom.com creemos que el bienestar no es un lujo, sino una necesidad.
Reconocer el burnout es el primer paso para superarlo. Compartamos esta información, hablemos de esto en nuestras oficinas, espacios educativos, en casa. No dejemos que el trabajo nos apague por dentro.
Sigue leyendo Domingon.com para más análisis humanos, actuales y con sentido.
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Los empleados se sienten infravalorados, frustrados y mentalmente agotados cuando deben afrontar este tipo de trabajos, causando un ciclo constante de improductividad.

Un estudio realizado por la Universidad de Hainan (China) en colaboración con la Universidad Charles Darwin (Australia) señala que la frustración por tareas injustas o sin sentido en el trabajo lleva a los empleados a un círculo vicioso de entretenimiento vacío en Internet, horas de desvelo, falta de compromiso y el consecuente ‘burn out’.
En el estudio se monitoreó la actividad de más de 200 trabajadores chinos y se descubrió que, al obsesionarse con sentimientos de frustración o injusticia por realizar ‘tareas ilegítimas’ (‘i-tasks’ por su concepto acuñado en inglés), estos sufrían de una descarga de ‘ciberholgazanería’ para anular sus sentimientos de impotencia.

Desgaste laboral, el ‘virus’ que mata la productividad y el bienestar corporativo
«Las ‘i-taks’ son deberes que quedan fuera del rol laboral de alguien o parecen inútiles, como pedirle a una enfermera que se encargue del mantenimiento o a un ingeniero de ‘software’ que organice fiestas de oficina», declaró Zhao Lijing, autor principal de la publicación y profesor asociado de la Universidad de Hainan.
De acuerdo a los expertos, los empleados se sienten infravalorados, frustrados y mentalmente agotados cuando deben afrontar este tipo de trabajos, conduciéndolos a un ciclo eterno de improductividad que incluye consultar redes sociales, compras impulsivas en línea o entretenerse con videojuegos.
Resiliencia
A pesar de que la tendencia natural de la frustración sea la falta de compromiso con la actividad laboral, Tianyi Long, profesor titular de Negocios de la CDU y coautor del artículo, recalcó que existe otro camino para quienes sufren por la carga de tareas irrazonables en el trabajo: la resiliencia.
«La diferencia radica en la resiliencia: los empleados que se adaptan y se recuperan rápidamente del estrés son más capaces de convertir la frustración en resolución de problemas que en evasión», remarcó.
A su vez, el especialista destacó que los empleadores deben evitar asignar al personal trabajo irrazonable o sin sentido, pero también pueden ayudar a los empleados a replantear estas tareas como oportunidades de crecimiento.
La investigación destacó que, en la actualidad, la resiliencia ya no debe ser vista únicamente como un rasgo personal, sino como una estrategia de rendimiento laboral que puede ayudar a empleados y empleadores a construir un lugar de trabajo más saludable y productivo.
Tomado de RT
