Esta oración la escribimos dedicada a mis hijos y a mis nietos, y a todos aquellos hombres y mujeres de fe y buena voluntad.
Ahí le va:
Una oración sencilla al comenzar el día

Señor de la vida,
Gracias por este nuevo día.
Gracias por el aliento, por el sol, por la lluvia si llega, por el pan que no falta, por los seres que amo.
Te pido serenidad para no desesperar,
claridad para no confundir caminos,
y ternura para no endurecerme ante la injusticia.
Haz que mis palabras no hieran,
que mis silencios no destruyan,
y que mi presencia sea alivio para los que sufren.
Dame fuerza para seguir sembrando,
aunque no vea aún los frutos.
Y paz para aceptar lo que no puedo cambiar.
Que este día sea útil,
que no pase en vano,
y que al final, cuando vuelva a Ti,
pueda decir: hoy también viví con dignidad.
Amén.

