

El 16 de marzo 2016 partió nuestro padre, Manuel A. Núñez Bourdiel, a la morada eterna.
Pero sucede y viene hacer que éste 7 de junio 2024 le ha tocado, lo inexorable a nuestra madre, Ramona Polanco Robles.
Ay, ¡qué difícil es decir adiós! Cuesta un mundo despedirse de aquella persona que nos dió la vida y cuidó de nosotros hasta su ultimo soplo de su aliento. Nos queda la satisfacción de saber que nos permitió disfrutarla con alegría hasta sus 92 años, plena de salud, lúcida, con todas sus facultades mentales.
Siempre supimos que despedir a una madre era parte natural de la vida, pero aun así duele mucho. A pesar de que nos preparamos para despedir a nuestros padres en algún momento de la vida, la realidad nos afecta como si fuera inesperada. Sabemos lo que ocurrirá pero nos resistimos a que se materialice.
Lamentablemente, las madres no son eternas y, como todas las cosas vivientes, tienen su comienzo y final.
No existen recetas mágicas para superar la pérdida por la muerte de una madre. El dolor no desaparece de un día para otro.
Quién fue Ramona Polanco Robles.
Nació el 15 de junio de 1932 en la sección de Sabana del Puerto, Bonao, hija de los esposos Heriberto Polanco Batista y Brígida Robles.
Ramonita, como cariñosamente le llamaban sus abuelos, Miguel Robles y Filomena Bonifacio; un día pidieron a sus progenitores a Berto y a Niña que le permitieran llevarse a la pequeña a vivir con ellos por un tiempo, al paraje Las lagunas de la Sección de Guaco , la Vega.
La niña creció con los abuelos y a sus tiernos quince años su corazón fue conquistado por un apuesto joven llamado Manuel Antonio Núñez.
Ramonita no había cumplido la mayoría de edad cuando se unió en matrimonio por la iglesia con su conquistador, Antonio Núñez.
Vinieron las proles, primero Modesto, luego Diomedes, Domingo, Felix, Miguel, José y carmen.
Doña Ramona Polanco de Núñez, fue una mujer exquisita, tierna, compasiva, amistosa. Se distinguió por la nobleza de su corazón y las virtudes de su alma. Nunca su corazón alimentó odios. Quiso a la gente, y brindó mucho amor. Por encima de todos esos atributos fue esposa inigualable en su amorosidad y entrega. Como madre, aquí rompe el récord. Fue la mejor madre que el mundo puede ofrecer: Amor incondicional y dedicación absoluta para con sus hijos y nietos.
Monseñor Ramón Jara, obispo peruano, dijo en una ocasión al referirse a la madre: “Hay una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor, y mucho de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados» Sin temor a dudas esos atributos adornaban a nuestra madre.
La muerte nos arranca el ser más importante de nuestras vidas. Pero no se puede llevar los recuerdos. Estos permanecen indeleble. Crecen con el tiempo, siempre fijo en nuestras mente.
Madre querida, aunque tu partida dejó un vacío en tus hijos, nietos, familiares y relacionados, también deja un legado de amor que nunca se desvanecerá.
Señor, recibe en tu seno, con amor, el alma de nuestra madre. Y danos fortaleza para resistir este duro golpe.
Te despedimos con el corazón compungido, interpretando el sentimiento de unos nietos que disfrutaron tu existencia y unos sobrinos que te quisieron como a otra madre.
Madre, hasta que volvamos a encontrarnos en la eternidad.
Tus hijos y nietos.
Nota:
Comunicarle a los amigos y allegados de la familia Núñez Polanco que los restos de nuestra madre, doña Ramona Polanco De Núñez, serán expuesto este jueves 20 de junio, en la funeraria Taveras, calle Duarte # 7, sector las Amapolas, Bonao a partir de la 8:00 am. Misa de cuerpo presente en la parroquia San Antonio De Padua a las 4:00pm. Y luego se le dará cristiana sepultura en el cementerio de La Padre Billini.
