La pérdida de valores, principios, patriotismo, humanismo, propuestas serias y generosas en aras de un mejor porvenir para la sociedad ha generado o impregnado el hedonismo en la mayor parte de nuestra clase política. (La persona hedonista reacciona a cualquier situación de tal manera que pueda satisfacer sus impulsos primarios, actúa sin reflexionar, motivado emocional, biológica o básicamente en sus «instintos» buscando el placer momentáneo, el «político light»)
Domingo Núñez

El político ligth es un hombre sin sustancia, sin contenido, entregado al dinero, al poder, y con un gran vacío moral. Un hombre sin humanidad y sin referentes, alejado de la felicidad, aunque materialmente lo tenga todo.
Un hombre que, al descubrir el pragmatismo ha hecho de la democracia y la política «el arte de lo posible», descartando todo lo que «no sea posible». Con este hombre no se construye una democracia con justicia social.
Si ese hombre practicara la política con principios y valores convertiría la política en «el arte de hacer posible lo deseable»
Los comprometidos con el porvenir de la patria ya tenemos un desafío.
Construyamos el mundo de las ideas realizables, hagamos de la quimera un sueño real de bienestar, de equidad y progreso, maquinemos para cambiar el status que apabulla y abate en la ignorancia, el atraso y la miseria a la inmensa mayoría de nuestro pueblo. Pensemos, soñemos y diseñemos nuestros pilares filosóficos, comprendamos nuestro país para que el país nos comprenda y seamos una sola lucha para extirpar los sin valores que representa el político light en la sociedad y el mundo político.
Estamos inspirado en el legado de amor a la patria que heredamos de nuestro padre fundador de la República Juan Pablo Duarte, del General eterno y padre de nuestra segunda independencia (Guerra de la Restauración) Gregorio Luperón y del inmenso maestro apóstol Profesor Juan Bosch, máxima representación de la dignidad y decoro.
Domingo Núñez

