
El profesor Marino Garcia fue un abnegado educador de las bellas artes, la literatura en particular. Formado en la escuela hostosiana, Fundamentada en la ética y acerbada de principios y valores de la moral y civica social. La formación hostosiana era holistica donde el conocimiento objetivo y racional era fruto de la práctica y el ejemplo en valores.
De esa formación y concepción hostosiana viene el educador-maestro Marino García.
A Marino García, lo poco de mi cultural general se la debo a ese culto y correcto municipe bonaerense.
Varias generaciones de estudiantes, que pasaron por la Escuela Manuel Aybar, le inculcó aficion por las buenas lecturas y desde luego, la clara y entendible escritura.
Recuerdo de sus enojos cuando uno de sus alumnos lo mandaba a la pizarra y erraban en algún signo gramatical o una palabra mal escrita.
Fuiste un Andres Bello en el magisterio dominicano.
Con estas palabras que escapan de mi mente y corazón honramos tu memoria.
Eterna gratitud maestro Marino García!!!
Domingo Nunez Polanco
«Marino Garcia es una leyenda en todo su trayecto como educador, escritor y hombre experimentado en el idioma español y otras materias en el área de educación el cual logró
gran aceptación y respeto por todo el ser humano que le trato através de su historial como educador en esta región del cibao central». (Miguel Hernandez}

viernes, 6 de junio de 2014
Recordando al profesor Marino García
Honrosas condiciones humanas e intelectuales caracterizaban al eximio profesor Marino García. El aeda y conspicuo maestro de múltiples generaciones fue mi profesor por excelencia. Le conocí cuando a penas yo tenía 14 años y él estaba en el apogeo de su carrera magisterial. El digno profesor tenía unas características muy particulares, disfrutaba lo que hacía y su inclinación por la literatura era algo excepcional, intrínseco y de vocación. Amaba el campo con fascinación y constantemente hacía excursiones con los estudiantes para que estos conocieran algunas de nuestras peculiares características naturales y vernáculas.
En Bonao ha muerto un gran ser humano. En su mundo filosófico y literario el profesor Marino García era una eminencia. Tenía un excepcional amor por la poesía y las bellas letras. Los pueblos, a veces, no saben apreciar lo que tienen y les dan importancia a otras cosas.
De este destacado profesor se podían aprender una multiplicidad de conocimientos diferentes. El amor a su pueblo le hiso mantenerse aquí toda su vida y aportar en este lugar, de una u otra manera, sus vastos conocimientos. Creo que con este tipo de servidores públicos en la nación dominicana nunca se ha hecho justicia social verdadera, mucho menos con seres como él que era un apasionado con el “maravilloso mundo del saber” como decía Alberto Einstein.
Este eminente esteta en el arte de la literatura no pudo publicar su basta producción literaria por la falta de valoración e incentivos que existen en esta región devastada por la corrección y la visión pobre que existe aquí sobre el valor que tienen en si misma la educación y la cultura en la vida de un pueblo para fines de convertirlo en un atractivo para un mundo que vive ansioso por conocer idiosincrasias diferente y modos de pensar autóctonos. Pienso que como compensación a su extensa labor magisterial en esta provincia una calle de Bonao debe llevar el nombre del profesor Marino García una escuela o cualquier otro monumento de importancia.
Una de mis obras literaria está dedicada a él en sus dos ediciones y lo hice en vida como fiel testimonio y agradecimiento a su vasto servicio prestado a la comunidad nouelense, y el destacado liróforo valoro y disfruto tal dedicación, la cual fue hecha con gran afecto y gratitud. en este articulo propongo que la escuela que se construye en la actualidad en la calle Los Santos sector El Fundo lleve su nombre para que se perpetúe como impronta honorable su estela y para que conozcan más tarde otras culturas que aquí existió prácticamente un erudito que a través de sus obras legadas puede enseñar mucho a la humanidad. Su amplia producción literaria debe ser estudiada y rescatada por que imprimió estética, sabiduría y profundidad a sus obras.

Es mi opinión que en este medio debemos aprender a valorar nuestra gloria porque con ello honramos, realmente, lo que merece honra y así podremos transformar el actual derrotero de nuestra devastada sociedad. “Honrar honra”. Su obra literaria Crepúsculo habla mucho de su cultura amplia y de su inigualable sensibilidad como poeta.
Este libro de versos delicados, publicado allá en la década de los años 70 y de contenido profundo debía reproducirse por una editora estatal por la familia eminente profesor, o por una institución de servicios comunitario con el fin de que las generaciones presente conozcan su enjundiosa y particular manera de ver la existencia lo cual hizo de manera poética. Su obra no debe pasar desapercibida.
ANECDOTARIO DEL PROF. MARINO GARCÍA
Por: Julián Morillo
Pocos personajes de la historia de Bonao han generado en su amplio andar tantas anécdotas como el fenecido educador y poeta Marino García (E.P.D.). La mayor parte de ellas está ligada a su labor magisterial y al rigor que ponía en ésta.
En mi caso particular, como su alumno y luego compañero de centro, no conozco ningún educador que haya puesto tanto empeño en que sus alumnos escribieran de acuerdo con las normas gramaticales y con una caligrafía “dibujada”, como el Prof. Marino.
En una ocasión llamó a la pizarra a un estudiante oriundo de Juma para que leyera el himno nacional en voz alta. El joven alumno resultó tartamudo (gago), lo que dificultaba una lectura fluída. Así decía: Quis-quis-quiqueyanos va-va-valientes al-alcemos
El maestro se ponía rojo de ira:No, señor, no. Ahí no dice quis-quis en ninguna parte, por Dios! Empiece nuevamente. Quis-quis-quis-quisqueyanos va-va-va-valientes a-a-a-al-alcemos.
Así, el joven alumno, lejos de mejorar la lectura, cada vez se mostraba más tartamudo, producto de la presión, y el maestro le exigía una y otra vez leer correctamente.
Ya cansado y sin lograr que el alumno leyera con fluidez, el Prof. Marino le inquirió:
_Óigame, y cuándo es que usted va a leer bien?
El joven miró en toda dirección, tragó en seco, respiró profundo, y le
respondió:Cu-cu-cuando usted ca-ca-camine derecho.(Por si alguien no le conoció: el maestro adolecía de una cojera parcial)
