
La crisis financiera, alimentaria, ambiental, Covid-19 y ahora el conflicto bélico Rusia/Ucrania, instigado por la OTAN, EEUU y aliados, están convirtiendo la vida de los seres humanos en una penuria constante.
Hemos llegado al punto en el que la vida, lejos de disfrutarse, se sufre. Y se sufre más allá de la posición económica de cada uno, no sólo sufre el pobre, sino también quien tenga conciencia de la realidad social y ambiental, pues es muy difícil ser plenamente feliz, siendo consciente de que miles de niños y adultos que viven en condiciones de precariedades mueren cada hora por no poder acceder a una alimentación básica o cuando menos ingerir unos pocos litros de agua potable.
Por igual, decenas de millones de seres humanos padecen hambre crónica a lo largo de toda su corta vida.
Pedimos a los líderes mundiales, a los responsables de hacer políticas públicas empoderarse de más humanidad, más solidaridad con aquellos que solo ven migajas de las tres calientes al día.
Aspiremos y establezcamos, superando odio y ambiciones, un mundo donde todo hombre y toda mujer puedan vivir y morir con dignidad. Lo importante es que no perdamos la fe y la esperanza en el porvenir de la humanidad.

Gracias Domingo hermano querido y amigo aunque perdido en la distancia siempre le recuerdo viejos momentos algunos tristes pero nos tocó vivirlos no es bueno vivir en el pasado pero después de todo fue lo mejor que tuvimos y que tiempo no desmiente fue lo mejor que hemos tenido. Siempre le.sigo.
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