NEW YORK UNA CIUDAD CONSTRUIDA POR INMIGRANTES .
Por: Jorge Yeshayahu Gonzales-Lara
La historia de New York Una ciudad construida por inmigrantes de diversas épocas y generaciones La presencia de los inmigrantes en la ciudad de New York se hace evidente en las calles, los centros de trabajo, las escuelas y los barrios residenciales. Pero también se reflejan en la historia de la ciudad, cuya exhaustiva en los eventos de la vida diaria nos permite realizar una radiografía sociológica de la historia social, cultural, demográfica, como una de las ciudades con mayor diversidad étnica, cultural donde se hablan más de 170 idiomas, una ciudad que nunca duerme, la gran manzana, el Melting Pot, la ciudad de las diásporas, la ciudad por la lucha de los derechos civiles, la capital del Mundo. El escritor Tom Wolfe dijo con respecto a la ciudad “La Cultura parece simplemente estar en el aire, como parte de clima.” La inmigración siempre ha sido controversial en Estados Unidos. Hace más de dos siglos preocupaba de que muchos inmigrantes alemanes abrumaran la cultura predominantemente británica de Estados Unidos.
A mediados del siglo XIX los inmigrantes irlandeses eran despreciados como borrachos y perezosos, sin mencionar a otros grupos católicos. A principios del siglo XX se creía que una ola de “nuevos inmigrantes”-polacos, italianos, rusos judíos-eran muy diferentes como para alguna vez ser asimilados en la vida norteamericana. Hoy en día, los mismos temores son esgrimidos contra los inmigrantes de Latinoamérica, Centro América, Caribe y Asia, pero los actuales críticos están equivocados, tal y como lo estuvieron sus contrapartes en épocas anteriores. La inmigración no está acabando con el experimento estadounidense, sino que es una parte integral de éste. Olas exitosas de inmigrantes han mantenido a la Gran Manzana demográficamente joven, han enriquecido nuestra cultura y han contribuido a la capacidad productiva de la ciudad, aumentando nuestra influencia en el mundo y ha hecho de la ciudad de New York la capital del mundo, una ciudad que nunca duerme donde fluyen las culturas.
Los primeros pobladores de New York y la Colonización
New York fue habitada originariamente por tribus indígenas, entre ellas los Manahattoes y los Canarsies; prueba de ello fueron los descubrimientos de flechas y otros elementos en las áreas del Parque Inwood Hill y el Parque Riverside.
Giovanni da Verrazzano fue el primer navegante en llegar a la zona, allá por el año 1524. Entrando por el actual estrecho de Narrows, ancló en Staten Island. La región estaba habitada por alrededor de 5.000 aborígenes de la tribu de los Lenapes. Este explorador italiano al servicio de la corona francesa la llamó Nouvelle Angoulême (Nueva Angulema).
La instalación europea comenzó en 1614 en manos de los neerlandeses y en 1626, el director de la colonia, Peter Minuit, compró la isla de Manhattan a los Lenape (la leyenda, ahora refutada, cuenta que por abalorios de cristal por un valor de 24 dólares). El lugar sería renombrado como Nieuw Amsterdam y se especializaría en el comercio de pieles.
El Duque de York En 1609, Henry Hudson estableció la zona de comercio holandesa llamando a la isla Staten Island. Sin embargo la isla permanecería sin colonizar por décadas; entre 1635 y 1659 se frustraron tres intentos holandeses de colonización debido a conflictos entre los colonos y los nativos.
En 1626 se fundó la villa , de New Amsterdam (Nieuw Amsterdam) en el extremo sur de Manhattan. Entre los colonos se encontraban muchos hugonotes que buscaban libertad religiosa. En 1664, los ingleses conquistaron la ciudad y la rebautizaron con el nombre de New York en honor al Duque de York y Albany. Al final de la Segunda Guerra Anglo-Holandesa, los neerlandeses ganaron el control de Surinam, a cambio de que los ingleses controlaran New Amsterdam. Hacia el año 1700, la población Lenapes había sido reducida a 200 habitantes. Al final de la Segunda Guerra Anglo-holandesa en 1667, por el Tratado de Breda, los holandeses entregaron New York formalmente a los ingleses y recibieron a cambio la colonia de Surinam. La Guerra de Independencia de Estados Unidos En 1750 la ciudad de New York se convirtió en el puerto comercial bajo el Imperio británico.
En 1754, se fundó la primera casa de estudios de la ciudad, la Universidad de Columbia. Durante la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos, la ciudad emergió como escenario de una serie de importantes batallas conocidas como «La campaña de New York y New Jersey». Finalizada la contienda, en New York se reunió el Congreso Continental, y en 1789, el primer presidente de los Estados Unidos, George Washington, fue anunciado en el Federal Hall de Wall Street. New York fue la capital de los Estados Unidos hasta el año siguiente.
En el siglo XIX, la inmigración del viejo mundo y el desarrollo transformó la ciudad. La apertura en 1819 del Canal de Eire conectó el puerto atlántico con los vastos mercados agrícolas del interior de Estados Unidos. A fines de 1835, la ciudad de New York había sobrepasado a Filadelfia como la ciudad más grande de Estados Unidos.
Algunos miembros de la antigua aristocracia mercante contribuyeron al establecimiento del Central Park, el cual se convirtió en el primer parque paisajístico de una ciudad estadounidense en 1857. Por otro lado, un importante movimiento abolicionista se gestó en Manhattan y Brooklyn, y aunque los esclavos existieron en New York hasta fines de la década de 1820, para la década siguiente, New York se convirtió en el centro de activismo abolicionista del Norte.
Desde la fundación de la misión católica Nombre de Dios, en San Agustín, Florida, en 1565, y la llegada de los llamados Peregrinos en 1620 hasta nuestros días, Estados Unidos ha experimentado olas migratorias sucesivas que han fortalecido el concepto de que éste es un país de inmigrantes. La ciudad de New York ha sido el centro que ha venido experimentando las olas migratorias desde de su nacimiento: la inmigración de Gran Bretaña, Irlanda, Alemania, Noruega, Suecia, Holanda, Italia, Israel, Rusia, Polonia, China, Medio Oriente, África, América Latina, Centro América y el Caribe. Entre 1892 y 1954 ingresaron a Estados Unidos 12 millones de inmigrantes sólo a través de la famosa Ellis Island, donde está colocada la Estatua de la Libertad, en la bahía de Nueva York. Allí estableció el presidente Benjamín Harrison la primera oficina federal de inmigración.
El 14 de junio de 1897, un incendio destruyó totalmente la oficina. Pero esta se reconstruyó y se abrió de nuevo el 17 de diciembre de 1900. Sólo ese día, la oficina recibió a 2,251 inmigrantes. En noviembre de 1954, con la liberación del último detenido allí, un marino mercante noruego, se clausuró Ellis Island como centro receptor de inmigrantes. En 1965, el presidente Lyndon Johnson declaró la Ellis Island, parte del Monumento Nacional de la Estatua de la Libertad, obra que fue donada a Estados Unidos por el pueblo de Francia, en 1876, con motivo del centenario de la Declaración de Independencia norteamericana. La estatua de La Libertad es una obra del escultor Frederic Auguste Bartholdi, que llegó a la bahía de New York en junio de 1885 a bordo de la fragata Isere y se inauguró el 28 de octubre de 1886. De acuerdo con los archivos y documentos de registro de la época, únicamente el dos por ciento de los inmigrantes que arribaron a Ellis Island en todos esos años, fue rechazado. Había dos razones principales para la exclusión: una enfermedad contagiosa y un contrato laboral ilegal.
El siglo XIX fue intenso en materia de inmigración, pero desde el siglo XVIII, con la llegada de más de medio millón de esclavos africanos hasta los días de la Revolución, se consolidó uno de los procesos migratorios más fuertes.
En la década anterior a la elección del presidente Abraham Lincoln, arribaron a Estados Unidos dos millones 598,214 inmigrantes procedentes en su mayoría de Gran Bretaña, Irlanda y Alemania, pero también de Noruega, Suecia y Holanda. En la década de 1840 a 1850, llegaron alrededor de un millón y medio de inmigrantes, en una mezcla de europeos, chinos e inclusive latinoamericanos, estos dos últimos grupos arrastrados por la famosa Fiebre del Oro de 1848, en California.
En el período de 1855 a 1890, sólo la oficina migratoria de New York, procesó a ocho millones de recién llegados, la mayor parte de países del norte y el oeste de Europa. Reportes de la época y diversos estudios sobre la inmigración estiman que entre 1905 y el comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914 entró a Estados Unidos un millón de inmigrantes por año. Al concluir la guerra, entre 1915 y 1918 el flujo migratorio fue de aproximadamente 250 mil personas por año. Esa cantidad se redujo hacia el final de la confrontación bélica europea. En 1924, Estados Unidos aprobó el Acta de Orígenes Nacionales, que impuso límites al número de inmigrantes que se permitía entrar por año al país.
La inmigración de irlandeses a New York Entre 1800 a 1820 vinieron a Estados Unidos 5 millones de inmigrantes irlandeses. Su presencia provocó una vigorosa reacción entre ciertos estadounidenses locales, conocidos como los “nativistas”, que denunciaban a los irlandeses por su comportamiento social, su impacto en la economía y por su credo católico. Para principios del siglo XX los irlandeses ya se habían asimilado exitosamente. De acuerdo con la Constitución de Estados Unidos, todos los inmigrantes legales tienen derecho a convertirse en ciudadanos estadounidenses y los inmigrantes blancos han encontrado relativamente pocos obstáculos en sus intentos de hacerlo así.
Según los reportes de la época en 1859 en la ciudad de Nueva York, el 55 por ciento de las personas arrestadas eran de origen irlandés. En su mayor parte, los inmigrantes irlandeses no tenían ninguna destreza laboral, trabajaban por salarios bajos y a menudo los usaban como mano de obra sustituta para romper huelgas.
Debido a que hablaban inglés y eran los primeros en llegar a Estados Unidos en grandes cantidades, los irlandeses se apoderaron rápidamente del control de la iglesia católica de Estados Unidos. Como un dicho popular lo decía entonces, en Estados Unidos la iglesia era “una, santa, católica, apostólica… e irlandesa”. El catolicismo fue el ingrediente individual más importante de la identidad irlandés-estadounidense.
Hoy los irlandeses forman uno de los grupos étnicos más prósperos de Estados Unidos, al exceder de modo significativo la media nacional en niveles educativos, situación laboral, ingreso y propiedad de la vivienda que ocupan.
La Inmigración de los Italianos a New York1. Los italianos han estado en New York por aproximadamente cuatro siglos. Peter Caesar Alberti, el primer italiano en llegar a New Amsterdam (antiguo nombre de NewYork), atravesó el océano Atlántico en 1635 y se estableció en Brooklyn. Conforme los Estados Unidos fue creciendo, asimismo creció la contribución de los italianos: fueron los pilares de la primera banda de la marina, lucharon en la guerra de 1812 entre los Estados Unidos e Inglaterra y fueron los escultores y arquitectos de los edificios más bellos e importantes de Washington D.C. A mediados del siglo XIX, la comunidad era lo suficientemente grande para sostener la primera casa de ópera italiana en los Estados Unidos, el Astor Place Opera House. Alrededor del año de 1870, aumentó la inmigración de italianos a los Estados Unidos. Se estableció la primera sociedad de ayuda mutua entre los Estados Unidos e Italia y surgieron los primeros periódicos en italiano; asimismo, la comunidad italiana comenzó a ejercitar su influencia política en el congreso.
Entre 1890 a 1900, los italianos constituían el 90 por ciento de los trabajadores del Departamento de Servicios Públicos de la ciudad de New York, aproximadamente la mitad de los inmigrantes italianos trabajaban como obreros. Para la mayoría de los recién llegados, esto no era ninguna novedad, ya que un estudio llevado a cabo en 1903 demostró que un 60 por ciento de los inmigrantes del sur de Italia eran granjeros o campesinos. La presencia inesperada de tantos inmigrantes causó una reacción negativa por parte de los ya establecidos en los Estados Unidos. Los italianos tenían la reputación de ser sucios, analfabetos, delincuentes, agitadores de sindicatos y anarquistas. Muchos italianos inocentes del sur de los Estados Unidos murieron linchados después que la mafia mandó matar al jefe de policía de New Orleans y esa práctica cundió por el resto del país en los años subsecuentes.
A principios de 1900, la mayoría de las ciudades de los Estados Unidos que contaban con una población de más de 50.000 personas contaban también con una vecindad a la que se le consideraba una “pequeña Italia”. A pesar de la discriminación y las luchas laborales, los inmigrantes italianos aumentaban y lograban cada vez mayor influencia cultural y política. En 1919 se eligió al primer gobernador italiano-americano de New York, Alfred E. Smith.
La inmigración de los Judíos a la ciudad de New York
Un reciente estudio revela aunque Estados Unidos había aceptado a miles de judíos bajo el cupo combinado de alemanes y austriacos desde 1938 a 1941, no siguió una política de rescate organizada ni específica para las víctimas judías de la Alemania nazi hasta comienzos de 1944. La oposición pública a la inmigración en tiempos de depresión económica, xenofobia y sentimientos antisemitas tanto en el público general como entre algunos funcionarios.
Los judíos buscaron refugio en Estados Unidos de los horrores y tragedias de las persecuciones, masacres y del Holocausto. Durante otros tiempos, vinieron para tratar de mejorar sus vidas y lograr mayores oportunidades económicas para ellos y para sus hijos. Los estadounidenses de origen judío han enriquecido la ciudad de New York de manera incalculable. Sin rendirse ante la adversidad y con tenacidad para lograr sus sueños, los estadounidenses de origen judío han superado los desafíos que todos los grupos de inmigrantes sufren y han hecho contribuciones sin paralelo. Muchos han abierto nuevos horizontes en las artes y las ciencias. Líderes estadounidenses de origen judío han sido esenciales en todas las ramas y niveles de gobierno. Aun más, los estadounidenses de origen judío han hecho sacrificios de entrega a nuestras Fuerzas Armadas. Estados Unidos no sería el país que conocemos sin los logros de los estadounidenses de origen judío. Entre las mayores contribuciones de la comunidad de estadounidenses de origen judío, sin embargo, está el ejemplo que han establecido para todos los estadounidenses. Han demostrado que los estadounidenses pueden decidir mantener sus tradiciones culturales a la vez que honran los principios y convicciones que los unen como estadounidenses. La historia de los estadounidenses de origen judío demuestra cómo la diversidad de Estados Unidos nos enriquece y fortalece a todos.
La Guerra Civil y la transformación de la ciudad de New York Entre el 13 y el 16 de julio de 1863
En 1898, se formó la moderna ciudad de New York con la anexión a Manhattan de Brooklyn (hasta entonces una ciudad independiente) y municipalidades de otros distritos gracias a proyectos como el Puente de Brooklyn. La apertura del metro en 1904 ayudó a unir la ciudad. A través de la primera mitad del siglo XX, la ciudad se convirtió en un centro mundial para la industria, el comercio y las comunicaciones.
En los años 1920, la ciudad de New York fue un destino principal para los afroamericanos durante la llamada «Gran migración» desde el sur estadounidense. Hacia 1916, New York era el hogar de la mayor diáspora urbana africana en América del Norte. El renacimiento de Harlem floreció durante la era de la prohibición, coincidiendo con una explosión económica que impulsó la construcción de rascacielos. New York se convirtió en la ciudad más poblada del mundo en 1948, sobrepasando a Londres, que había ocupado el primer puesto durante más de un siglo.
New York emergió de la guerra como la principal ciudad del mundo, con Wall Street liderando el 18 La historia de New York: Una ciudad construida por inmigrantes de diversas épocas y generaciones ascenso de Estados Unidos como la potencia económica dominante, el Cuartel General de las Naciones Unidas construido en 1952; enfatizando la influencia política de New York y el ascenso del expresionismo abstracto en la ciudad desbancando a París de la cima del mundo del arte. En los años 1960, la ciudad sufrió problemas económicos, aumento de la tasa de crímenes y racismo, que alcanzaron en la década siguiente.
Durante más de un siglo, ha sido uno de los principales centros mundiales de comercio y finanzas. New York está considerada como una ciudad global dada sus influencias a nivel mundial en los medios de comunicación, política, educación, entretenimiento y moda. La influencia artística y cultural de la ciudad es de las más fuertes del país. En ella se encuentra la sede central de la Organización de las Naciones Unidas, lo que la convierte en un importante punto de las relaciones internacionales.
La ciudad se compone de cinco boroughs cada uno de los cuales coincide con un condados: Brooklyn: 2.465.326 hab, Queens: 2.229.379 hab, Manhattan: 1.537.195 hab, Bronx: 1.332.650 hab, y Staten Island: 443.728 hab. Y un conglomerado poblacional de origen hispano estimado en 2.160.138 habitantes. La ciudad que nunca duerme, New York con 8,4 millones de neoyorquinos en un área urbana de 830 kilómetros cuadrados (320 sq mi), New York es la segunda ciudad más densa de los Estados Unidos, seguida de Unión City, New Jersey, localizada cruzando el río Hudson. La ciudad tiene muchos barrios y edificios reconocidos por todo el mundo. La estatua de la Libertad, ubicada en la isla homónima, y la Isla de Ellis, que recibió a millones de inmigrantes que llegaban a Estados Unidos a finales del siglo XIX y comienzos del XX.
Wall Street ha sido uno de los principales centros globales de finanzas desde la Segunda Guerra Mundial y es la sede de la Bolsa de New York. La ciudad ha concentrado a muchos de los edificios más altos del mundo, entre los que se encuentran el edificio Empire State y las Torres gemelas del World Trade Center, las cuales fueron derribadas en los atentados del 11 de septiembre de 2001.











