¿Que es la realidad? y otros 7 intrigantes misterios de la ciencia aun no resueltos
¿De qué está hecha la realidad?
Tras el hallazgo del Bosón de Higgs, el Modelo Estandar puede considerarse completo. Y si bien es cierto que esta teoría nos muestra una instantánea increíblemente precisa de la materia y de las fuerzas que la gobiernan, no debemos olvidar que sólo se refiere a la materia «visible» del Universo. Esto es, a la que forma los billones de galaxias, estrellas y planetas que podemos ver. Sin embargo, desde hace ya un par de décadas sabemos que toda esa «materia ordinaria», de la que todos nosotros estamos hechos, sólo da cuenta de un 4% de la masa total del Universo. Lo cual quiere decir que desconocemos la inmensa mayor parte de él. El restante 96%, en efecto, está formado por materia oscura (23%) y energía oscura (73%), dos conceptos aún misteriosos y de los que se sabe bien poco. Y que el Bosón de Higgs podría no aclarar.
Efecto placebo
El cuerpo humano y su funcionamiento también resultan en una buena parte desconocidos. Imaginemos, por ejemplo, que pasamos varios días produciendo dolor a un paciente de forma artificial. Y que al mismo tiempo controlamos ese dolor suministrándolemorfina.Y que hacemos lo mismo durante todos los días que dura nuestro experimento, excepto en el último. Ese día, en lugar de la morfina habitual, daremos al paciente agua con azucar. Y aquí es donde se produce la sorpresa: el agua le produce el mismo efecto que la droga. ¿Cómo puede el cuerpo humano obrar tal milagro? Por ahora, la respuesta sigue siendo desconocida.
¿Hay vida ahí fuera?
A pesar de que somos capaces de mirar cada vez más lejos, sólo hay un lugar en el que podemos decir que existe la vida: la Tierra. Si hay vida fuera de ella, es algo que aún no sabemos. Decenas de misiones de exploración espacial «peinan» desde hace décadas todos los planetas del Sistema Solar en busca de agua, que consideramos esencial para que haya vida, y de algún rastro, aunque sea remoto, que nos permita decir que no estamos solos en el Universo.
Planetas como Marte y lunas como Europa, Titán o Encelado son, por ahora, nuestros mejores candidatos. Pero la búsqueda va más allá.En 1995 se descubrió el primer planeta extrasolar, y desde ese mismo momento se ha desatado una auténtica «fiebre exploratoria» que nos ha llevado, apenas 17 años después, a manejar una lista de más de800 exoplanetas confirmados. Y lo que es más, un buen número de ellos con alguna característica en común con la Tierra. El objetivo, de vuevo, es encontrar signos de vida ahí fuera. Algo que hasta ahora no hemos conseguido.
Sin embargo, muchos de los «ladrillos» de la vida, en forma de aminoácidos, han sido encontrados en cometas procedentes de los confines de nuestro Sistema Solar. Lo cual hace pensar en la posibilidad de que, de algun modo, los cometas sean los responsable de «sembrar» esas «semillas de la vida», que arraigarían solo donde se den las condiciones necesarias.
Esas mismas moléculas también se han descubierto fuera del Sistema Solar, en lejanas estrellas e incluso fuera de nuestra propia galaxia. Podría la vida ser algo muy común en el Universo o es, como dicen algunos, una excepción? La respuesta está aún por llegar. Hasta ahora, y a pesar de nuestros esfuerzos, apenas si hemos conseguido analizar una mínima parte de lo que hay «ahí fuera».
El «Acantilado de Kuiper»
También en nuestro vecindaria espacial hay misterios sin resolver, Si viajamos a los confines del Sistema Solar, más allá de Plutón, podremos ver algo muy extraño. De repente, y después de cruzar el cinturón de Kuiper, una región llena de cuerpos helados y de la que proceden muchos cometas, nos encontraremos con… nada. Los científicos llaman a este borde el Acantilado de Kuiper, y nadie tiene ni idea de por qué está ahí. Una explicación plausible sería la presencia de un décimo planeta en el Sistema Solar, que «limpiara» los alrededores con su fuerza gravitatoria. Un planeta, además, gigante, incluso mayor que Júpiter. Solo que nada parecido ha logrado ser detectado hasta ahora…
Algunos apuntan que cualquiera de nuestras capacidades, incluida la conciencia de nosotros mismos, puede explicarse por medio de una actividad cerebral concreta. Otros, sin embargo, no están de acuerdo. En esta cuestión, apuntan algunos, podría incluso intervenir la Física Cuántica, ya que las partículas subatómicas de las que todos estamos hechos son capaces de violar todas las leyes físicas que nos son familiares.
¿Por qué tienen los humanos tan pocos genes?
Para gran sorpresa de los biólogos, una vez que se descubrió la secuencia del genoma humano a fines de la década de 1990, fue evidente que tenemos solamente alrededor de 25,000 genes – aproximadamente la misma cantidad que la planta Arabidopsis, y no los más de 100.000 que se creía. Los detalles sobre la manera en que esos genes están regulados y cómo se expresan es una pregunta central en la biología. Sin embargo, la perplejidad inicial de los biólogos se convirtió en una mueca al comprobar que el genoma no era el final, sino sólo el principio del camino.
Hubo que cambiar de planteamientos, y de forma radical. Antes se pensaba que la complejidad de un organismo se reflejaba, y se debía en parte, al número de genes de su ADN. Sin embargo, la realidad es que, mucho más importante que su número, son las relaciones que los diferentes genes individuales pueden establecer entre ellos.
La función principal de un gen es codificar proteínas. Y esas proteínas son las que regulan todas y cada una de las múltiples actividades de un organismo. La idea clásica de «un gen, una proteína», tuvo que ser descartada al comprobar que un gen podía asociarse con otros para generar proteínas concretas, y que podía mantener varias de esas relaciones al mismo tiempo para crear varios tipos de proteínas. Así, la idea de genoma fue dando paso a la de»proteoma», esto es, el mapa de las proteínas. Algo que, por el momento, está por completo fuera de nuestro alcance.







