El Che, hombre excepcional. Su voz todavía resuena en los tambores del tiempo y el eco se agiganta por todas estas tierras que todavía tienen las esperanzas de que tus ideas llenen un día de felicidad al hombre y a la mujer humilde por quien luchaste. Tú no has muerto. Tus ideas son tu reencarnación hechas esperanzas.